Luis Miguel… ¡Cómo te atreves a mirarme así!

Maria Eugenia Cabral
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Luego de una breve pausa para recargar energía, ‘El Sol de México’ retornó al trabajo para emprender la última etapa de su serie de conciertos para este 2018. Esta gira que lleva el nombre de su más reciente trabajo discográfico, con el que nuevamente rindió tributo a la tierra que tanto ama, regresó a México impulsada por el fenómeno que se produjo en las taquillas, las que se vieron arrasadas ante el éxito del cantante latino más importante de la historia de la música. Para cubrir tanta demanda Luis Miguel deberá someterse a una verdadera carrera maratónica, puesto que en tan solo 80 días tiene previstos 45 conciertos. En dicho trayecto logrará batir su propio records de presentaciones en el Auditorio Nacional (durante un mismo año), cuando el 29 de noviembre alcance las 31. Cabe destacar que su anterior marca la alcanzó en el año 2006 con su gira “México en la Piel”, ofreciendo 30 conciertos en aquella oportunidad. Cuando finalice sus presentaciones en el coloso de Reforma Luis Miguel tendrá en su haber 253, cuenta que se inició en el año 1991.

En otro orden de cosas quisiera aclarar una versión que han hecho circular los medios argentinos (que no pierden su costumbre), los que se empecinan en afirmar que Luis Miguel exige por contrato que todo personal no debe mirarlo a los ojos. Cansada estoy de decirles que eso es un mito y, como tal, está lejísimo de la realidad. Aunque los fans a veces nos reímos de las ocurrencias de algunos pseudoperiodistas, ya que somos quienes más lo conocemos y no nos dejamos engañar, en otras oportunidades nos indignamos con comentarios como éste, cuando ciertamente hay malas intenciones por parte de los medios de comunicación amarillistas. “La prensa miente para vender”, sabias palabras que citó el mismísimo Luis Miguel,  y yo les voy a demostrar que Miky tiene toda la razón.

Hace algunos años viajé a la ciudad de Las Vegas porque deseaba experimentar la sensación de ver a ‘El Rey’ en otro escenario y contexto totalmente diferente al que estaba acostumbrada. Supe plasmar dicha aventura en esta columna, la que había comenzado a escribir apenas unos meses antes de concretar aquel sueño. Allí no solo interactué con Luis Miguel como nunca antes lo había hecho, sino que también conocí a personas extraordinarias que pasaron a formar parte de mis afectos. Uno de esos seres especiales fue Adrián, con el que compartí apenas unas horas, tiempo más que suficiente para que naciera una entrañable amistad, la que seguimos alimentando a la distancia. Nuestro encuentro fue casual, coincidimos en tiempo y en espacio, cuando se acercó a ofrecerse para tomarnos una foto, a mis amigas y a mí, en la entrada del Coliseo del Caesars Palace junto a la imagen de Luis Miguel. Él estaba con sus compañeros y, al iniciar la plática, rápidamente se presentaron contándonos que formaban parte del ballet que acompañaba a Miky. Ya saben que a ‘El Sol’ le gusta celebrar la Independencia de México a lo grande, motivo por el cual incluye danzas típicas en dichos conciertos. Los chicos nos hablaron maravillas de su jefe, haciendo hincapié en lo atento, caballero y cariñoso. Nos contaron la siguiente anécdota que quiero compartirles, con la que podrán comprobar por ustedes mismos que lo asegurado por la prensa argentina es totalmente falso. Con su relato nos remontaron al momento en que recibieron la noticia de que habían sido seleccionados, previo casting, para acompañar a ‘El Rey’. Miky es muy perfeccionista y por ende todo lo tiene que supervisar, no puede pasar por alto ni el más mínimo detalle, por lo que le pidió al ballet que necesitaba verlos bailar en el escenario, provistos no solo de los trajes sino también del peinado y maquillaje. Supieron transmitirnos los nervios que tuvieron que afrontar mientras esperaban la llegada de Luis Miguel, los que se acentuaron considerablemente cuando relataron que, para verlos danzar, se situó en las famosas escaleras que formaban parte de la escenografía de su escenario. Al finalizar la performance escucharon los aplausos de su único espectador, quien tuvo el bonito gesto de saludarlos uno por uno, mirándolos directamente a los ojos para felicitarlos y expresarles la satisfacción de poder contar con su talento, mientras les concedía un fuerte abrazo de bienvenida.

También tuve la posibilidad de hablar con una persona que formó parte del equipo de producción del promotor que trajo a Luis Miguel a la Argentina, quien destacó la continua preocupación de ‘El Rey’ por la gente que trabajaba indirectamente para él en los recintos. Me contó que cuando lo llevaron a ensayar al estadio no solo descendió de su camioneta saludando a todo el mundo, sino que preguntó si el gran operativo de gente que estaba trabajando en el lugar había almorzado. ¿Y qué creen? ante la respuesta negativa procedió de inmediato a pedir un servicio de catering para ellos.

No les miento al decir que, en mi larga trayectoria como fan de Luis Miguel, estuve en contacto con muchísimas personas que tuvieron el honor de conocerlo en lo laboral, o fruto de algún encuentro casual, y todos coinciden en que es un gran ser humano. Es más… alguien muy cercano a él me dijo: “Si hay algo que no soporta Luis Miguel es que no lo mires a los ojos”. Sin más que agregar, deseo compartir con ustedes una historia que demuestra una vez más, todo lo que somos capaces de hacer por este artista que nos robó el corazón para siempre:

Mi nombre es Paola Solari, soy de Buenos Aires, y nací un 13 de enero de 1981. Cuando tenía 3 años mi tío Clemente me regaló el cassette  ‘Palabra de honor’ y, aunque nunca supe el porqué de su elección, desde ese día surgió mi amor por Luis Miguel (no hace falta aclarar que aún conservo ese trabajo discográfico).

A partir de ese momento mi enamoramiento por ‘El Sol’ fue tal, que cuando preguntaban quién era mi novio mi respuesta era “Luis Miguel” -comenta mi mamá.

Años más tarde, ya con la llegada de los CD’s, recuerdo que mi padre me regaló el disco ‘Romance’, el cual pudimos disfrutar juntos ya que le encantaban los boleros. Está de más decir que su música fue nuestra gran cómplice para compartir muchísimos inolvidables momentos. Luego fui completando mi colección, la cual sigue incrementándose con cada nuevo lanzamiento.

Por diferentes circunstancias de la vida, a pesar de ser su fan desde muy chiquita, recién pude asistir a uno de sus conciertos en diciembre de 1996. Se presentaba por primera vez en el estadio de fútbol River Plate  y, aunque la espera se prolongó por inclemencias del tiempo (ya que tuvo que reprogramarse), bien valió la pena.

A partir de 1996 nunca más falté a otra cita, y de niña siempre conté con la ayuda y protección de mi papá, que acudía por mí al salir de cada uno de los conciertos. Si los medios económicos me lo permitían era capaz de asistir a toda la serie de presentaciones en Buenos Aires, compartiendo una que otra con mi madre en mi etapa más adulta. Hoy mis papás ya no están en este mundo, por eso cuando escucho algunas de sus canciones me traen recuerdos de nuestras vivencias que me emocionan hasta las lágrimas, sensibilidad que se ve enfatizada cuando son boleros interpretados en vivo.

Nada se compara con escucharlo en directo, es una experiencia maravillosa y difícil de describir que toda persona que aprecia la buena música debería experimentar alguna vez. Su entrega, profesionalismo, su carisma, el potencial de su voz, y todo aquello que transmite con la interpretación hacen de esa perfecta combinación a un artista sinigual.

En 2010, en uno de sus conciertos en el estadio Vélez Sarsfield, tuve el honor de rozar su mano y fue una vivencia inolvidable que me emocionó muchísimo. En el año 2012 y 2014 además de asistir a sus tradicionales conciertos incursioné en las cenas de gala, lo que me otorgó el privilegio de escucharlo cantar mientras disfrutaba de una copa de vino. Y hablando de esta bebida, cuando  supe que Luis Miguel lanzaría su propia marca les pedí a unos amigos chilenos que me trajeran un ejemplar, el cual dejaré que se añeje si no puedo compartirla con él.

A pesar de haber concretado muchos deseos, llegado este 2018, sentía que me faltaba uno que consistía en disfrutarlo cantar en otra ciudad. Así que en un acto de delirio, el día de los enamorados, compré casi en simultáneo un pasaje a Nueva York y el ticket para su concierto en el Madison Square Garden. La suerte estuvo de mi lado y tuve la enorme fortuna de conseguir un boleto en fila 2. Esta pasión me llevó a volar más de 8000 kms en el mes de junio, para reencontrarme con él después de casi cuatro años. Llegué con un cartel en el que le pedía una simple mirada y una rosa, y cuando lo vi tan cerquita no lo pude creer. Sinceramente no sé si leyó aquel cartel o si fue mi profundo deseo, pero les puedo asegurar que sus hermosos ojos verdes se cruzaron con  los míos y, casi finalizando el concierto, recibí mi rosa blanca. Fue una noche espectacular, ¡única!, que inolvidablemente quedará por siempre en mí.

Pero con Luis Miguel nada es suficiente, una siempre quiere más, por eso actualmente estoy a la espera de su visita a mi querida Argentina, para que sienta el cariño de este pueblo que tanto lo ama y extraña.

Y en lo que a mí respecta deseo algún día poder saludarlo, mirarlo a los ojos, darle un beso, y agradecerle por su entrega a esta carrera, aún con  los sacrificios implicados. No sé si sentirá que todo ese esfuerzo valió la pena, pero quiero hacerle saber que nunca estará solo porque somos muchos los incondicionales que siempre vamos a estar junto a él, amándolo, respetándolo y admirándolo.

Me quedo aguardando ese día en que mi sueño pueda convertirse en una bonita realidad, y deseando que llegue pronto.

Paola

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