Luis Miguel, desde la técnica a la pasión, provocando la misma admiración

Maria Eugenia Cabral
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¡Feliz 2017 para todos! Deseo desde lo más profundo del corazón, que este nuevo viaje de 365 días nos lleve al encuentro del Sol que ilumina nuestras vidas.

Soy muy afortunada al comenzar un año más -el sexto por si se lo estaban preguntando-, disfrutando de una pasión que le imprime una magia especial a mi vida: cronicar todo lo acaecido en la carrera de Luis Miguel, e inmortalizar las vivencias y  emociones que genera en sus fans.

Enero es el encargado de inaugurar cada nuevo año, pero también fue el elegido para lanzar al cantante latino más importante del mundo, quien este 2017 conmemora 35 años de imponente carrera. Jamás me cansaré de destacar que ha forjado una trayectoria en base al profesionalismo, disciplina, amor y respeto por su público, y dedicación a tiempo completo. Es por ello que 35 años ameritan que comencemos a celebrarlos desde ahora con este valioso texto que deseo compartirles, aunque las actividades centrales se realicen el día de su aniversario, el 21 de enero. Cabe aclarar que se suscitaron varios hechos importantes en torno a su presentación en sociedad en diferentes fechas de este mes, pero que en lo personal coincido con la mayoría de los fans al considerar que el más importante aconteció el día antes citado.

Me siento muy honrada de que este espacio sea visitado no solo por fans de ‘El Rey’, sino también por expertos profesionales en música, los que subyugados ante el ‘fenómeno Luis Miguel’, sienten la necesidad de volcar sus conocimientos y experiencias para explicarnos mejor (técnicamente hablando) su evolución como artista. Claramente el mundo es consciente del don con el que ha sido bendecido, pero es más que interesante descubrir cómo es que supo explotarlo, así como también la manera airosa con la que sorteó aquel fuerte obstáculo que significó el cambio de voz al que todos los hombres se enfrentan.

Deseo agradecer profundamente a Isabel por la gentileza de compartir su sabiduría, la que sin dudas contribuirá a enriquecer y potenciar aún más nuestra admiración a Luis Miguel. Los dejo en su compañía:

Me presento, soy Isabel Villagar, coach vocal española, y siempre he disfrutado con la calidad vocal de Luis Miguel, dueño de una técnica y expresividad tan supremas como únicas. Por mi trabajo me ha tocado escuchar, y lo sigo haciendo a diario, muchos tipos de voces de todas las edades y estilos, pero nadie se compara a Luis Miguel. Es por ello que, basándome en mis conocimientos, me encantaría compartir con vosotros un pequeño análisis de la evolución de su voz, desde la infancia hasta la voz adulta. Él es el claro ejemplo de que es posible trabajar las voces de una manera segura, y que los niños pueden tener un desarrollo musical y profesional a largo plazo siempre que tengan una buena guía, y se respeten las características vocales de la persona en cada una de esas etapas.

El primer vídeo que deseo comentar es aquel donde debutó, en 1981, cantando “La Malagueña”, pero antes debo decir que no hay dudas de que la música estuvo presente en su entorno desde su más tierna infancia, y que esos estímulos recibidos le permitieron desarrollar una rica imaginación sonora interna. Por supuesto que, a la par, potenció sus ganas por cantar.

En la segunda infancia desarrolló plenamente su “voz blanca”, se respetó la tesitura aguda que le era cómoda, y que es lo conveniente en esta fase vocal que le permitió cantar con gran soltura y expresividad. Es para destacar que, en una de las canciones en las que me detuve a estudiar su técnica, hay zonas en que las partes con más texto rondan la zona de Mi a la 3 (índice acústico franco-belga), que le permite una dicción natural y eficiente. Se alcanza en arpegio lento ascendente un Re 5, un re sobreagudo con total solvencia y, cual voz blanca, resulta normal que los niños puedan alcanzar las tesituras de una soprano si se trabajan correctamente.

Me llama especialmente la atención lo interiorizada que tiene la posición de la boca, (observen la apertura clara y sin titubear en la nota aludida anteriormente), configuración tanto para hacer las notas agudas y sobreagudas, como para mantener las notas largas, lo cual evidencia un correctísimo control de la columna de aire.

Es evidente que ya se vislumbraba una calidad vocal excepcional, pues de naturaleza ha sido dotado de un instrumento privilegiado, aunque sin el trabajo que ha realizado a lo largo de toda su trayectoria, con respecto a la adquisición de una adecuada técnica vocal, no se hubiera podido materializar con tanta excelencia.

En el vídeo (año 1985) en el que escuchamos a un Luis Miguel adolescente cantando “Cucurrucucú paloma”, muestra de lo que les sucede a las voces masculinas durante la adolescencia, época en que la voz cambia como consecuencia del desarrollo físico de los niños vinculado a lo hormonal. Está estudiado y comprobado científicamente, que el cambio de voz que experimentan los hombres se produce en seis fases consecutivas en las que la tesitura vocal va descendiendo progresivamente. En el vídeo se observa que está casi acabando su muda (cambio de voz). La tesitura del inicio de la canción está entre el Sol 2 y el Do 3, lo que es sorprendente es que mantenga la tesitura aguda hasta un La 3 con perfecta soltura. Las pequeñas inflexiones que se observan en la voz son fruto de que la misma no está totalmente madura por razones físicas, y que la técnica que adquirió en su segunda infancia le permitió poder cantar en este periodo de ‘inestabilidad vocal’ por definición. Hecho que demuestra que la adquisición de una buena técnica en la segunda infancia, que es periodo, por contra, de estabilidad de la voz, favorece una transición vocal mucho más fluida en los cantantes. Ya se aprecia que se convertirá en una voz aguda de hombre, lo que en clasificación de tipologías vocales se conoce como “tenor”, tal cual lo es.

En el clip oficial de la canción “La incondicional“, Luis Miguel ya ha culminado su cambio de voz y tiene todas las cualidades de una voz adulta, tanto en cuestión de timbre como de tesitura y extensión vocal. En esta canción alcanza un Do 4 ‘de pecho’ mantenido, y un Re 4 como broche de oro al final de la canción. Su voz posee un empaque y una firmeza que sin el trabajo de los años previos sería impensable en un joven de su edad. Su color es luminoso, claro, de ‘lírico ligero’, porque en la parte centro-grave de su voz tiene mucho cuerpo (mucha riqueza armónica). No ha perdido, por tanto, la técnica vocal adquirida durante su muda vocal, sino que la ha potenciado y le ha permitido desarrollarla.

Como profesora de canto siempre destaco la importancia de trabajar la ‘voz mixta’, que es la configuración del esquema corporal vocal que permite cantar con soltura toda la extensión vocal con un timbre homogéneo, como es el caso de Luis Miguel, muy afianzado, y muy equilibrado. En 2012, en Viña del Mar, Luis Miguel muestra una madurez técnica que le permite estar cantando, cerca de dos horas, sin muestra de fatiga en la voz. Con los años se gana en potencia y en proyección, algo que se hace visible cuando canta las notas más agudas, puesto que se aleja de sobremanera del micrófono para no saturarlo -seguramente cantará con la ganancia muy baja siempre. Cuando las voces llegan a este nivel logran que la proyección, que no tiene nada que ver con gritar sino con potenciar unos armónicos específicos para que la voz corra a través del escenario, tenga el máximo de volumen -si así se desea- con el mínimo esfuerzo sin dañar el instrumento. Es una voz madura porque es mucho más rica en resonancias pectorales y al mismo tiempo conserva su agilidad y su extensión. Es patente en este video su amplísimo dominio escénico, por la acumulación reflexiva de horas sobre las tablas, ejemplo de gran ‘presencia y carisma’ como pocos artistas tienen. Personalmente me maravilla su trayectoria, siempre ascendente, escalonada, sin prisa, interpretando en cada momento aquello que podía hacer con profesionalidad máxima, y respetando su voz de manera que el repertorio siempre se adaptó a él y no a la inversa, hecho esencial para desarrollar una carrera musical larga en la que se preserve la voz. Desde la infancia Luis Miguel se perfilaba un triunfador por calidad vocal innata, y por capacidad de transmitir emociones con la voz, luego su evolución potenció su personalidad vocal y artística al máximo posible. Esto debería hacer reflexionar al universo de la pedagogía vocal sobre la necesidad de respetar, y, por ende, nunca inhibir aquello que es propio en cada intérprete.

Os invito a conocer más sobre el mundo del canto y la voz en la página que escribo hace muchos años sobre esta temática, que espero os agrade: http://www.labrujuladelcanto.com/

¡Ha sido un placer escribir para la maravillosa columna de Euge Cabral!

Un saludo cariñoso

Isabel Villagar

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