¡Viva El Rey, Viva Luis Miguel!

Maria Eugenia Cabral
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1 de enero de 2013

¡Feliz 2013 a todo el mundo! Quiero desearles un año colmado de sueños cumplidos, momentos inolvidables, felicidad y mucha salud. No dejen de soñar y luchar por hacer realidad cada uno de sus sueños, pues la vida me ha demostrado que cuando los deseamos con todas nuestras fuerzas y con el corazón, nada es imposible.

Recibir el nuevo año es todo un acontecimiento mundial. En cada rincón del planeta, la dicha y la felicidad se dan cita, con el único objetivo de que prevalezca más que nunca el amor y la unión familiar alrededor de la gran mesa. Los días previos a que llegue este momento, inevitablemente cada uno de nosotros hace un balance personal respecto a lo acontecido en nuestras vidas los últimos 365 días. Agradecemos a Dios por los momentos inolvidables vividos, la salud, la familia, el trabajo, y nuestros amigos. Esa noche dejamos atrás momentos difíciles -si los hubo- y los dejamos partir junto al año que se está yendo. Es tiempo de renovar las esperanzas y de apostar porque este nuevo año sea un gran éxito en todos los aspectos.

Es un ritual para mí llamar después de la medianoche a mis amigas del alma y, además de felicitarlas y desearles lo mejor para los tiempos venideros, compartir con ellas la felicidad respecto a que se acortan los tiempos para reencontrarnos con esa voz que nos reconforta el alma. Luis Miguel siempre está presente en nuestras conversaciones, y en momentos trascendentales como éstos mucho más. Se genera toda una revolución de sensaciones si el nuevo año coincide con el regreso del Rey por nuestro país, basta con escuchar las doce campanadas que anuncian el cambio de año para que se dispare en nosotros esa adrenalina imposible de controlar. Y, si no tenemos la suerte de que Miky nos visite ese año, igualmente es una ocasión para celebrar porque falta menos que antes, por lo que ansiosos procedemos a tachar un año más en nuestro calendario LuisMiguelero.

Este 2013 promete ser un año súper exitoso para Luis Miguel, una muestra de ello es la extensa gira que lo llevará a recorrer su amado México en la primera parte del año. Desde aquí quiero desearle lo mejor, muchos más éxitos, salud, paz, amor, abundancia, en definitiva, que la vida le retribuya con creces lo feliz que hace a tantas almas alrededor del mundo.

Regresando a las historias grandiosas de fans, quiero invitarlos a conocer la segunda parte de las vivencias que ha tenido Laurencio, este fan chileno, junto al cantante más importante a nivel mundial:

Viña 2012: El momento más triste y especial con Luis Miguel

La 35° edición del Festival de Viña del Mar fue uno de los momentos más difíciles y emotivos de mi vida siguiendo a Luis Miguel, porque tuve que escribir su nota sin ver el concierto dentro de la Quinta Vergara. Cometí el grave error de confiarme y no comprar una entrada en la reventa, pues en diciembre se vendieron en sólo un par de horas, un record absoluto para el certamen. No compré mi boleto porque pensaba ir acreditado como en el Tour 2010 o como en el Festival 2011.

Sin embargo, ese día miércoles 22 de febrero de 2012, cerca de las 17:00 horas y justo antes de la conferencia de prensa del argentino Diego Torres (que actuó el mismo día), me informan que mi medio de prensa de entonces no tenía cupo para entrar a la zona de palco ni a galería.

En ese momento me puse muy triste. Mi ilusión de ver a mi artista favorito y al más grande cantante de habla hispana en la historia, de vuelta en el Festival tras 18 años de ausencia, se esfumaba por completo. Estuve mal por varias horas, pero estaba consciente que tenía una responsabilidad con mi lugar de trabajo y, en especial, con los lectores de todo Chile, que tal vez por vacaciones u otra razón no iban a tener la posibilidad siquiera de verlo por TV o escucharlo por radio.

Ya pasada la medianoche, tras una discusión de varios colegas afuera de la Quinta con uno de los ejecutivos del canal organizador Chilevisión, que intentó explicar lo inexplicable, me resigné a verlo por una pantalla gigante de TV en la sala de prensa, ya cerca de la 1 am.

Pues bien, el estar dentro del domo de prensa y con otros colegas de diversos países me dio la tranquilidad para comenzar a describir el concierto de Luis Miguel y armar una crónica que sería publicada por diversos medios online de mi país e incluso del extranjero. Además algunas chicas me levantaron el ánimo al cantar y bailar con “Te propongo esta noche, Suave y Con tus besos”, los primeros temas de esa inolvidable velada. Éramos todos periodistas, pero nos permitíamos ser fans ante una situación que consideramos injusta y, además, porque queríamos disfrutar de un hito histórico.

Por cierto que conocía el setlist del 2010 y tenía grandes similitudes, salvo esas bellas canciones inéditas como “Esa Niña y Fiebre de Amor”. ¡No me pude aguantar las ganas de cantar a todo volumen! todos seguramente pensaron “ese hombre está loco”, pero sentía mucha emoción de cumplir al menos uno de mis sueños de ese ya lejano 1994: estar dentro del Festival de Viña y pasarla bien escribiendo para todo Chile sobre mi máximo ídolo y referente musical.

El no estar presente dentro del anfiteatro lo tomé como un sacrificio para hacer mejor mi trabajo y entregarlo a tiempo, pues pude ver sus movimientos con precisión y, en especial, observar el afecto con sus fans y la complicidad de 20 mil personas que llenaron el lugar esa cálida noche de verano.

De hecho fui a tomar un poco de aire mientras escuchaba como la gente cantaba “La barca”. Se me pusieron los pelos de punta incluso estando a 50 metros de la entrada por el coro de la gente, me imagino como la pasaron todos los fans que estuvieron dentro. Estoy contento por todos ustedes que vieron al Sol de México en vivo, pues presenciaron un momento mágico y único. Además, en mi opinión, no existe en el mundo un público más fiel e incondicional que el del Festival de Viña, un público al que llamamos en Chile de forma cariñosa Monstruo cuando descarga su ira con pifias cuando no le gusta el show.

El momento más lindo llegó sobre el final, cuando después de un Oldies Medley que sacó a Luis Miguel de su habitual compostura, todo el mundo bailó y cantó, incluyendo los cerca de 50 periodistas que seguíamos en el domo de prensa cuando terminaba “Cuando Calienta el Sol”. Allí vino la pausa donde los animadores Eva Gómez y Rafael Araneda procedieron a la entrega de premios. Fueron ocho minutos emotivos y únicos. Como Miky está a un nivel mundial, no fue necesario entregarle Antorchas como al resto de los artistas, sino que se llegó directamente a las Gaviotas de Plata y Oro, antes del reconocimiento más grande entregado a un artista en este certamen: la “Gaviota de Platino” por la celebración de sus 30 años de trayectoria, un reconocimiento inédito. La orquesta del Festival se escuchó más fuerte que nunca. Sin que nadie se diera cuenta (creo) empezaron a caer -por primera vez en un concierto- lágrimas en mi rostro, porque nunca vi emocionado a Luis Miguel como esa noche: un artista que de tan profesional, se da pocas licencias para mostrarse tal como es: un ser humano con sentimientos como cualquier otro y que ha tenido una vida muy dura, sin sus dos padres desde 1992, cabe recordar.

“Gracias a toda la gente, a toda Viña, esto es un gran honor para mí, de verdad que el privilegio es mío, gracias por permitirme poder ofrecerles canciones y lo que mejor sé hacer que es cantar, gracias de todo corazón. A todo Chile, un gran mensaje de cariño, con todo mi amor y espero seguir dándoles muchos años más de música. Gracias”, fueron las palabras de un artista que, pese a sus 41 años en ese momento, estuvo a punto de quebrarse en pleno escenario.

Extrañé que cantara el famoso Closers Medley pero me gustó verlo cantar con mucha fuerza “Labios de miel”, tema con que terminó de seducir a mujeres de todas las edades, tal como lo mostró la transmisión televisiva. La imagen de las Gaviotas de Plata, Oro y Platino, junto a las flores blancas, es de las más hermosas que me haya tocado ver porque lo refleja todo: las Gaviotas son gracias al público, es decir, a nosotros los fans que hemos respaldado la trayectoria de Luis Miguel por más de tres décadas y que coronó en un hermoso concierto.

The Hits Tour: Mi revancha, con dos inéditos conciertos para cerrar 2012

Esa noche del jueves 1 de noviembre de 2012 era especial, era el día que esperé por más de 10 meses: sacarme la espina de no poder verlo en vivo en Viña del Mar, como conté anteriormente, y disfrutar ya en sociedad de su laureado “The Hits Tour”, celebración de sus 30 años de carrera que lo llevó a España, Estados Unidos y, por cierto, a la Argentina, como lo han podido comprobar en crónicas anteriores de la querida amiga Euge.

Ese día, cabe señalar, no fui como periodista sino como fan, llegué con 75 minutos de antelación al metro Parque O’Higgins y, tal como se ve en la foto, con un impecable terno negro y camisa blanca. Si las mujeres van arregladas, por qué no sentirme atractivo esa noche… además que era una suerte de homenaje en silencio a mi maestro. Por unos minutos salí de mi anonimato (hasta hoy autoimpuesto) cuando un par de damas de edad madura me empezaron a piropear justo un minuto antes que llegara Giannina, otra fan y amiga mía que tuvo el placer de acompañarme en esa velada.

Como ingresé a las 20:45 horas al Movistar Arena, entre hacer la fila y otros menesteres, sólo vi a lo lejos a las numerosas fans que tiene este gran mexicano. Cuando el reloj dio las 21:15 horas comenzó la famosa intro de “Mujer de Fuego”, para luego cantar el segundo track de su último disco, enfundado en un riguroso traje negro completo y a la vista de tres pantallas gigantes.

El griterío era transversal, desde las más jóvenes hasta las más adultas, tres generaciones por lo menos unidas bajo el juego de seducción de mi compadre, de mi cuate, que seguiría mostrando todo su virtuosismo con su ya clásica “Suave” y con un tema que no tocaba desde hace 15 años en Chile: “Si te vas”. En esta ocasión ya no tenía problemas de sonido como en el Festival de Viña, se le notaba más tranquilo, indudablemente.

Después de su habitual agradecimiento a las fans de Santiago, Luis Miguel se dirigió como muy pocas veces a nosotros, los hombres, pidiéndonos que le dedicáramos el hermoso bolero “Contigo a la distancia” a nuestras esposas o parejas. Como Giannina sólo era amiga y ex compañera de trabajo, me dio un abrazo y una mirada cómplice de agradecimiento por haber sido invitada a estar conmigo viendo a su ídolo. En ese momento susurré en silencio esta canción que ya tuve el honor de grabar en mi clase de canto. La interpretación del Rey fue sencillamente grandiosa.

Este periodista se sorprendió gratamente con “La Mentira”, el tema del disco “Romances” que yo más cantaba en mi época de casettes y sueños, allá por 1992. Era la primera vez que la interpretaba en vivo en mi país y con una calidad vocal impecable, además tuve el placer de escucharla junto a un hermoso coro femenino. Queridas mujeres fans de Luis Miguel, las respeto y las admiro mucho, en especial luego de verlas cantar esa noche con todas sus fuerzas y, en especial, “No sé tú”. Todo ello, como si dos décadas no fueran nada.

Tras ello vendría su conocido Romances Medley. Disfruté mucho ese momento, pese a que me di cuenta posteriormente que no interpretó ningún tango, como lo hiciera en Argentina.

Miky nos devolvió luego al disco “Vivo’”: ya no conseguía mantener sentada a mi dulce amiga, era una quinceañera más. Pero quienes la pasaron aún mejor fueron las fans de las primeras filas, que le entregaron un Sol de peluche y unas flores amarillas, las que agradeció con cordiales apretones de mano. Me sentí muy orgulloso de ser chileno en ese momento, por las cariñosas y originales muestras de afecto de las fans nacionales.

Luis Miguel recordó esa linda velada de Viña 2012 con “Esa Niña” cantando cerca del público de nuevo y luego llevando la nostalgia al extremo con su ya clásico Ballads Medley cuyos temas fueron coreados como el día del estreno de ese Medley en Chile, hace nueve años. Yo al menos ensayé algunos vibratos altos y mi amiga miraba sorprendida a ese loco lindo que a veces saco de la galera.

El momento de mayor emoción llegó cuando cantó “Tú y yo”, la balada más linda del Sol de México, ese tema del disco “Aries” que refleja un romanticismo tan arraigado en mí desde el momento en que empecé la búsqueda de mi mujer ideal, un lindo e interesante desafío personal. El enorme registro vocal de Miky, la pasión en su canto, el manejo del vibrato y, además, el sólo de saxo del enorme crack estadounidense Jeff Nathanson, hicieron de ese momento el más especial de toda la noche. Fueron nueve minutos de una canción interminablemente hermosa y el público aplaudió de pie tal exhibición de virtuosismo.

Luego de una breve intro vino “Come fly with me”, esa canción que le permite recordar a Luis Miguel que está destinado a tomar el lugar de “La Voz”, del mismísimo Frank Sinatra, con quien grabó este dueto a mediados de los 90’. Las imágenes en las pantallas gigantes están cada vez mejor cuidadas y el tema fue el preámbulo perfecto para su clásica “Te Necesito”, donde el astro azteca aprovecha de repartir sus habituales flores blancas como una forma de agradecer a las fans por tanto cariño, respeto y devoción.

Ya después de ese momento de seducción se vino la discoteca de siempre con “Qué nivel de mujer” y el ya clásico Oldies Medley con “Decídete, Los Muchachos de Hoy, Ahora te puedes marchar, La chica del bikini azul, Isabel y Cuando calienta el sol”. De sus conciertos en vivo, ese es el momento que más valoro en general, pues con esas canciones más pop se nota la enorme calidad de su banda (mención para su baterista eterno), el tremendo apoyo de su siempre bella corista y, en especial, la energía que transmite el crack de la música latina aún sin moverse como hace una década atrás. De hecho, este Medley rescata esa parte rockera que también tengo por cierto y me permite liberar toda mi energía, tal como lo hace Luis Miguel en cada concierto que ofrece, donde tiene la virtud de dejar el alma en el escenario.

Después de un breve receso, el concierto terminó con “Labios de Miel”, como ya se ha venido haciendo habitual en sus giras durante los últimos tres años. Es increíble cómo se va superando cada vez más con sus tonos agudos y graves, en una canción que ya en estudio es súper complicada. El final fue sobrio, elegante, 90 minutos exactos de una actuación cada vez más

pareja, sin grandes sobresaltos, pero con la calidad y madurez de un artista que justifica plenamente sus tres décadas de trayectoria. Nos fuimos muy contentos con Giannina y, en lo personal, quedé con la ilusión de ver a Luis Miguel de nuevo.

Segunda noche y final viendo al Rey

Esa posibilidad de ir el viernes 2 de noviembre se daría de manera inédita junto a mi hermano Jorge, también simpatizante del astro mexicano. Nos conseguimos entradas gracias a un amigo y fuimos como meros observadores a una localidad cercana a la cancha: desde ese lugar se pudieron observar mejor las imágenes del video “Amarte es un placer” y la intro de “Mujer de Fuego” logró cautivar por segunda noche consecutiva al público. Todo ello, en medio de fans maduras que seguramente siguen al Rey desde hace mucho tiempo.

Repasar las canciones otra vez sería redundar, el setlist fue exactamente igual que el día anterior, al igual que su calidad vocal, que mejora cada día más en el tiempo. Tuve un mejor ángulo eso sí para ver a Luis Miguel mostrar toda su seguridad y desplante en el escenario, además de observar a su hermosa corista polaca enfundada en un hermoso vestido negro y con un constante movimiento sensual y cadencioso. El público femenino, más allá de los gritos habituales, mostró tranquilidad para disfrutar de la velada.

Al menos en esta segunda noche pude también darme cuenta de mejor forma como las fans corearon el Romance Medley con canciones tan bellas como “Por debajo de la Mesa” y, en especial, “La gloria eres tú”, además de bailar con “Bésame mucho”. El Sol grabó esas canciones hace más de 15 años y siguen plenamente vigentes hoy. Con mi hermano no cantamos, simplemente vivimos el deleite de escucharlo a él y a las bellas damas que teníamos a cada costado.

En esta ocasión noté a Miky un poco más cansado, algo lógico en esta etapa de la gira. Antes de “Sol, Arena y Mar” demoró dos minutos y medio en volver a escenario, algo raro en la continuidad de sus shows. Además, interactuó un poco menos con sus fans de primeras filas, en comparación a la noche anterior, aunque siguió seduciendo en su estilo sobrio y formal a las damas como en “Esa Niña”, tema donde apuntaba a cada fans de ocasión como si una de ellas fuese la dueña de su esquivo corazón.

Después de un emotivo Ballads Medley, vino de nuevo una fantástica versión de “Tú y yo”. Fue la canción donde más jugó con los tonos de su voz y con la frase “déjame ser tu príncipe azul” las chicas estallaron en gritos, obviamente, porque Luis Miguel es el ídem ideal para ellas, aunque estemos en el Siglo XXI.

En “Te necesito”, les confieso que se extraña su chaqueta blanca que usó en 2003, 2005 y 2008, para variar un poco de su siempre riguroso terno negro.

Al final el escenario del Arena Santiago se volvió una discoteca con todo el mundo cantando y bailando. Esta fue una experiencia única que el astro mexicano pudo desplegar en un total de seis conciertos en Chile (cuatro en Santiago, y los otros en Antofagasta y Concepción), una cifra inédita al menos en las últimas dos décadas para Luis Miguel.

Después de un descanso, me seguiré preparando para interpretar en un futuro las canciones del más grande, con toda humildad y respeto, porque esta historia continúa.

Luis Miguel, con todo su carisma, talento y profesionalismo, me ha dado la fuerza para salir adelante tras una vida con más fracasos que triunfos. Por eso el mensaje que quiero transmitir, que lo aprendí de él, es que todo es posible y que “no existen límites” para lograrlo. Por cierto, se lo quiero agradecer personalmente algún día. Sin su mensaje, no habría llegado tan lejos.

¡Viva el rey, Viva Luis Miguel!

Laurencio Valderrama Poblete

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