Una pasión por partida doble

Maria Eugenia Cabral
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31 enero de 2012                                                                             

¿Cuántas veces hemos escuchado que aquellas personas que se gestaron juntas, sienten lo mismo, tienen una conexión especial (perciben lo que le pasa al otro estando incluso a muchos kilómetros de distancia), y dicen que basta con mirarse a los ojos para saber que están pensando?

Hoy les traigo la prueba fehaciente de que esto no es sólo un dicho sino la pura verdad.

Los invito a que juntos descubramos la historia de Andrea e Inés, dos fans Argentinas, que tuve la dicha y el placer de conocer personalmente allá por el año 2010. Son dos personitas especiales, con un corazón inmenso, muy queribles y las únicas mellizas fans de Luis Miguel que conozco hasta el momento.

No se pierdan, esta magnífica oportunidad, de palpitar el camino que recorrieron juntas con Miky como protagonista de sus vidas:

Uno cuando es fan de un artista o un cantante siempre tiene la ilusión de encontrarse con alguien que también comparta esa pasión, esa admiración, ese sentimiento inexplicable.

En nuestro caso siempre hubo una conexión especial, quizás el hecho de que seamos hermanas mellizas hizo que ese niño que escuchamos cantar por primera vez, nos impactara a las dos de igual manera, transformándose  en una complicidad única que después de casi 30 años, junto a Luis Miguel, sigue intacta.

Les contamos que en casa se escuchó a Luis Miguel desde sus comienzos. Mamá ya se sabía “1+1 =2 enamorados” puesto que el  LP de vinilo sonaba  continuamente en un pequeño tocadiscos que aún conservamos. En él fueron sonando sus otros discos: “Un Sol”, “Directo al corazón”, “Decídete”, “Palabra de honor”, “Soy como quiero ser” y las bandas sonoras de “Fiebre de amor” y “Ya nunca más”.

Si hablamos de escuchar los temas tengo que hacer mención aparte  a los viajes. En las vacaciones los cassettes y la voz de Luis Miguel nos acompañaban durante todo el viaje, y lo digo de forma literal porque así era durante las 2, 4, 6 horas que llevara el trayecto hacia donde fuéramos. Puedo asegurar que  dos niñas cantando en la parte trasera del auto era algo realmente estresante y alegre a la vez.

Ya que hablamos de los viajes les cuento una anécdota: nos volvimos anticipadamente de unas vacaciones en Uruguay al saber que vendría Luis Miguel a la Argentina. Esto es algo que agradecemos profundamente a nuestros padres y lo recordamos en familia aún hoy.

En esos tiempos no había internet así que todo lo que pudiéramos saber de Micky era por medio de las revistas, diarios y esto hizo que todo recorte, por mínimo que sea, se juntara y sea un tesoro a guardar, los  que gran parte de nuestra niñez y adolescencia cubrieron nuestro cuarto de pared a pared.

Siempre la pasión que sentimos por él fue tan grande, que al saber que estaría en Argentina era todo una revolución, una ansiedad, junto a una gran adrenalina, esa que se despierta al tener la entrada en mano para verlo en vivo (que sin duda no se compara con nada más perfecto).

El hecho de verlo, de saber que iba a estar en algún canal de tv ya fuera en México (en El Canal de las Estrellas) o acá, era tan esperado, que pasábamos horas juntas frente a un programa hasta el momento que apareciera y nos iluminara el alma.

Luis Miguel, gracias a Dios, siempre vino a nuestro país hasta en los momentos de crisis económica  y donde muchos artistas no lo hacían.

Así comenzó la lista de lugares en Buenos Aires, donde se presentó Luis Miguel en concierto: Estadio Luna Park, Teatro Ópera, Teatro Hotel Hermitage (Mar del Plata), Estadio Club Atlético River Plate, Programa Ritmo de la Noche (Marcelo Tinelli), Estadio de Quilmes, Estadio de Vélez Sarsfield, Cena Show Hotel Sheraton, Cena Show Costa Salguero. Siempre asistimos juntas a los conciertos, las veces que nuestra economía nos lo permitió, y claro que de a dos era todo más difícil.

A pesar de conseguir primera fila, alguna vez gracias a Dios por un sorteo o bien otras veces haciendo cola en los puntos de venta días antes de la misma, recién en el tour 2010 pudimos hacer realidad un sueño: haber rozado sus manos; lo cual no fue casual ya que la persona de seguridad muy amablemente nos dejó pasar a las cuatro que estábamos en ese sector de la fila.

 Solo basta con mirarnos la piel para darse cuenta de nuestro sentimiento; fue exactamente el 30 de diciembre del 2010, cuando decidimos ir juntas a hacernos el tatoo que llevamos en nuestros hombros y que dice LUIS MIGUEL. Esto refleja nuestra gran pasión y seguramente, muchas de ustedes, ya habrán tenido ocasión de verlos.

 Cada recuerdo en estos 30 años es algo imborrable. Cada momento juntas, en éstas y otras anécdotas, es algo único, un gran amor de hermanas, de fans, de incondicionalidad, de sentir que es un privilegio lo vivido y lo que se pueda vivir siendo su fan, sabiendo, y denlo  por seguro, que así lo será siempre.

Gracias a toda nuestra familia LuisMiguelera que llegamos a adorar, cada amiga/o es un tesoro más en este mundo que amamos con el alma y como siempre decimos: “sólo otro fan sabe y entiende lo que se siente”.

Un abrazo

Inés y Andrea Scigliano

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