Jamás habrá otro Luis Miguel

Maria Eugenia Cabral
Últimas entradas de Maria Eugenia Cabral (ver todo)

Luis Miguel acaba de finalizar su gira española con un éxito rotundo, recorriendo 7 ciudades en las que fue recibido y aclamado cual Rey. Los fans españoles no pueden contener sus ganas de contarle al mundo lo maravillados, felices, y agradecidos que están con Luis Miguel ante lo vivido, motivo por el cual tuvieron la necesidad de acercarse para transmitirme sus sensaciones. Por unanimidad coinciden en que definitivamente está en su mejor momento, que su voz y su calidad interpretativa superan lo terrenalmente conocido, que lo ven disfrutar muchísimo sobre el escenario, que se desvive por interactuar con su público y que, aunque siempre su entrega se ha destacado, últimamente lo está dando todo y más. Un público que esperó 6 años para reencontrarse con el único artista que los hace vibrar, y que hoy goza de haber renovado el pacto de amor incondicional que los unió hace más de 3 décadas.

Y así como la gira por España terminó, la primera temporada de ‘Luis Miguel, La serie’ también lo hizo, dejando una sensación de profundo dolor e impotencia ante la última escena relatada entre Luis Miguel y su padre, y un hilo de esperanzas respecto a develar el misterio de la desaparición de su madre en una segunda temporada, la que aún no está confirmada según las declaraciones de Carla González Vargas, productora de la serie. Las repercusiones de esta bioserie escaparon a todos los pronósticos, pues si bien sabíamos que iba a ser muy exitosa porque se trataba de revelar la verdadera historia del cantante latino más importante del mundo, jamás imaginamos que llegaría a públicos tan diversos y que despertaría el interés de media humanidad, incluidos quienes tenían una imagen equivocada de su persona, como de aquellos que no comulgaban ni con su música ni con su proceder. El caso es que todos, sin excepción, se dieron la oportunidad de conocer al ser humano detrás del artista, comprendiéndolo, acompañándolo y solidarizándose en las situaciones traumáticas que tuvo que atravesar.

Quisiera aprovechar para agradecer en primer lugar a Luis Miguel por abrir su corazón para compartirnos esos pasajes de su vida tan importantes como dolorosos, porque no es fácil tomar la decisión de mostrar al mundo una verdad tan dura. Admiro su valentía y resiliencia. También deseo agradecer a todo el elenco y a la impecable e insuperable producción, los que cada domingo supieron transportarnos a los años 80’/90’, y que con tanto cariño, profesionalismo y respeto nos contaron una historia tan difícil de abordar. Nos quedamos con ganas de mucho más, así que esperamos que el tiempo vuele y pronto podamos disfrutar de nuevos capítulos.

Retomando los relatos que comparto en cada columna, tengo el privilegio de contar nuevamente

con un artista que admira a Luis Miguel, quién acaparó mi curiosidad de inmediato especialmente por su profesión. Llevamos un tiempo hablando acerca de quién nos motiva tanto, pero hasta ahora jamás me había develado cómo y cuándo nació su admiración por ‘El Sol’. Por suerte llegó ese momento y decidió hacerlo en este espacio para compartirlo con todos mis lectores:

Quizá presentarme sea lo de menos, pero tengo que empezar por algún sitio. Me llaman Delfo, nací en 1975, en Barcelona, y me dedico a la música. Conocí a Euge vía Twitter, imagino que debí comentarle algo sobre Luis Miguel, hablamos unas cuantas veces y en esas conversaciones supo que formo parte de una conocida banda de Rock, “Malos tragos”. Con 12 años comencé a tocar la batería y desde entonces, aunque con algún parón en el camino, me he dedicado al escenario y al lanzamiento de discos… pero no estoy aquí para hablar de mí.

Después de un tiempo en contacto con Euge recibí su invitación a participar de su columna dedicada a Micky, pues estaba muy interesada en conocer la historia que despertó mi admiración por Luis Miguel. Siendo totalmente sincero me costó decirle que sí, ya que soy un músico de rock y lo único que comparto con ‘El Rey’ es mi devoción por la música, aunque quizá eso ya sea suficiente. Pero como tengo la oportunidad de escribir en esta columna, intentaré hacerlo de una manera imparcial y lo más honestamente posible.

Tendría 13 o 14 años cuando escuché por primera vez a Luis Miguel en una vieja cinta de cassette que tenía mi hermana, la canción era “Palabra de honor”. Recuerdo que le pregunté quién era y me contestó: “Se llama Luis Miguel”. No le respondí y pensé: “Pues no está mal”. Yo estaba en otra cosa, escuchando bandas de rock y de punk rock, pero me atrajo la voz de aquel chaval.

Con el paso de los años entré en una tienda de discos de Barcelona, allí había una pantalla que proyectaba imágenes sin sonido de un concierto de Luis Miguel, era precisamente del disco “El concierto”, editado en 1994, pero yo no lo sabía. Algo me atrajo y decidí escucharlo en unos cascos que había en la tienda -Hace tiempo se podían escuchar los discos antes de comprarlos y así lo hice. Cuando escuché aquella voz rápidamente pregunté quién era, y el chico de la tienda me miró, sonrió y me dijo: “¡Es Luis Miguel!”. ¿Era el mismo que había escuchado en la cinta de cassette de mi hermana? ¿El de hacía tantos años? Pues sí, lo era, así que sin pensarlo compré el concierto en una cinta de vídeo VHS. Debo confesar que no sé cuántas veces escuché aquel directo, ¡Muchísimas! hasta que la cinta dejó de funcionar.

Desde ese momento empecé a sentir una profunda admiración por aquel intérprete, un chaval joven con ciertos gestos a lo Elvis, que luego descubrí que era una de sus influencias y uno de sus ídolos, con lo cual, a Luis Miguel le gustaba el rock and roll.

Cuando conocí el disco “Aries” me dejó perplejo por la producción e incursión de metales en varias canciones, así como por la balada “Pensar en ti”, de Francisco Céspedes, la cual incluyó en el último momento, un gesto que por cierto cambió la vida del compositor cubano (Hay un documento muy emotivo al respecto). Seguí interesándome por los discos de Luis Miguel, y esto me llevó a “20 años” y “Nada es igual”, trabajos que son verdaderas obras maestras. No tardé en llegar a la conclusión de que todos eran discos increíbles con una voz sin parangón.

Pero a este gran artista tenía que verlo en vivo y en directo, así fue que en la gira “Nada es igual”, en 1998, concurrí al Palau Sant Jordi de Barcelona. Y si pensaba que era bueno en sus discos, en directo me pareció mucho mejor. Fue una experiencia única que me dejó anonadado en todos los sentidos, tanto a nivel musical como vocal… ¡Aquello sonaba perfecto! Desde ese momento empecé a seguir la carrera de Luis Miguel.

En el año 2000 lanzó el disco “Amarte es un placer” y con él la grabación del disco “Vivo”, grabado en directo, magnífica gira que tampoco me perdí. Fui dos días seguidos a verlo y continuó sorprendiéndome con sus canciones, e incluso con sus boleros porque jamás fueron interpretados como lo hace este señor.

Volví a ver a Luis Miguel en su gira 33, en el año 2004, sin duda, uno de sus mejores momentos. Su actuación fue magistral otra vez, sin fallos de afinación (nunca desafina), conectando con el público de una manera increíble… ¡Me dejó sin palabras!

Podría seguir hablando de ‘El Sol’ y solo serían cosas buenas. Hoy, 8 de julio de 2018, después de 13 largos años sin poder disfrutarlo en vivo y en directo por diferentes circunstancias, lo veré en unas horas. Escribí este relato antes del concierto porque no quiero que me invada ninguna sensación que pueda alterar mis palabras, y así ser más imparcial a la hora de hablar de Luis Miguel. Solo diré que es un gran artista, un ser humano sin igual, que el mundo anda escaso de genios, que hay que cuidar a esta persona que nos regala en sus directos ese magnífico tiempo para olvidarnos de nuestros problemas y nos lleva a un lugar de ensueño en esas horas mágicas. De verdad, no hay muchas personas que nos transporten al paraíso. Cuidemos su legado y respetemos su vida ya que jamás habrá otro Luis Miguel.

PD: Euge quería que contara mi fugaz encuentro con Luis en el año 2000. Solo diré que los sueños se cumplen y que nunca dejéis de creer.

¡Gracias por todo Luis Miguel!

Delfo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Botón volver arriba