Luis Miguel, la voz de mis sentimientos

Maria Eugenia Cabral
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Cada 19 de agosto se conmemora el Día Internacional de la Fotografía, y este viernes lo celebré felicitando a un gran fotógrafo, cuya lente ha captado las mejores imágenes de Luis Miguel a mi entender. Y ante la sorpresa de muchos fans, pues desconocían la faceta artística de quien voy a platicarles hoy, decidí compartir con ustedes la historia de la participación especial de Alejandro Basteri en el trabajo discográfico de su hermano, más precisamente en “Nada es igual”.

Pero antes de contarles cómo es que sus fotos fueron seleccionadas para formar parte del arte del disco, deseo profundizar sobre esta pasión que lo cautivó.

Alejandro Basteri no es un improvisado ni un fotógrafo amateur, a pesar de ser un don que trae consigo de forma innata (algo más que comprobado), sino que dedicó muchos años a especializarse. Estudió, desde el año 1997 al 2002, Dirección de Cinematografía Multimedia, Fotografía, Mercadotecnia y Televisión en Los Ángeles, California, en la prestigiosa UCLA. Luego se trasladó a Ciudad de México y allí continuó perfeccionándose, algunos años más, en la Escuela Activa de Fotografía. Siempre le gustó el cine, la fotografía, la iluminación y la psicología del color en imagen (el sentimiento que puede transmitirnos cada color). Alejandro es una persona muy sensible y como tal, sus obras son el fiel reflejo de los sentimientos que despierta en él este arte, como la vida misma.

Las vueltas del destino lo llevaron por otros caminos en cuanto a su vida profesional, pero nunca es tarde para que pueda dedicarse a lo que realmente ama y disfruta, así que no pierdo las esperanzas de volver a gozar de su arte en un futuro, y si se concretase estando al frente de una producción de fotos de su hermano sería doblemente feliz.

Regresando a la década del 90, más precisamente cuando se trabajó en la producción de “Nada es igual”, Alex se dedicó a captar con su lente las más bellas imágenes de Luis Miguel, motivado no solo por su pasión sino también por la gran admiración que siente por su hermano. Sin dudas ésta fue la fórmula perfecta para que el prestigioso fotógrafo Neal Preston, quien trabajó entre otros con Michael Jackson y Madonna, y estaba a cargo de aquella sesión de fotos, optara por elegir -en su mayoría- las imágenes tomadas por Alejandro para el arte del disco –pueden ver sus créditos en el apartado ‘Fotografías’. Amerita la ocasión para destacar que el pasado 20 de agosto se cumplieron 20 años del lanzamiento de este gran disco.

Alejandro también estuvo presente en el rodaje del videoclip del éxito “Dame”, logrando inmortalizar con su cámara algunas imágenes que en lo personal son mis preferidas. Quiero compartirles en esta columna sus incomparables fotografías, para que puedan disfrutarlas tanto como yo al descubrirlas –las encuentran en el video al pie del texto.

Aprovecho este espacio para saludar a Alejandro y enviarle mis mejores deseos, puesto que este jueves 25 de agosto se cumple un año más de su natalicio. ¡Feliz cumpleaños mi querido Alex! Que Dios te colme de bendiciones, siempre guíe tus pasos, te proteja y te conceda felicidad, salud, amor y paz. Que el universo conspire para que todos tus sueños se cumplan. ¡Te quiero mucho!

Siguiendo la línea de la fotografía, les cuento que nuevamente pudimos observar a Luis Miguel posando muy a gusto junto a sus fans, en encuentros espontáneos que se suscitaron en Los Ángeles. Este gesto se ha repetido un sinfín de veces, y en cada ocasión deja al descubierto al gran ser humano detrás del artista. El jueves pasado Miky coincidió con Nancy y Stephanie en un restaurante y se mostró sonriente, amable, y muy predispuesto a tomarse una fotografía con sus admiradoras. Y no todo quedó ahí, pues además las sorprendió con una interesante plática con el único fin de conocerlas un poco más. Pero ellas no fueron las únicas afortunadas, ya que el día anterior otro fan, pero del sexo masculino, coincidió con él y la historia fue similar, obtuvo su foto junto al mejor cantante de la historia.

Me hace inmensamente feliz puedan darse estos encuentros, siempre que no invadan su privacidad, porque conocer y entablar una pequeña conversación con quien ha marcado tu vida para siempre, es uno de los mejores regalos que el destino puede hacerte. Gracias Miky por tu infinita entrega a tus seguidores.

Y hablando de la huella imborrable que dejó en nosotros, quiero invitarlos a descubrir un nuevo relato de Jorge, un fan mexicano que supo participar de esta columna, puesto que tiene un acontecimiento importante que compartirnos, vinculado muy estrechamente a esta forma de vivir:

Aquí estoy, de nueva cuenta, para compartir con ustedes otra locura fruto de mi admiración por Luis Miguel. Como he repetido, en mis dos participaciones previas en este gran espacio, lo ad-

miro entrañablemente porque la voz de este hombre es impresionante, y ni qué decir de la personalidad. En fin, queda de manifiesto y al descubierto mi sentir hacia Luis Miguel.

Anteriormente tuve la oportunidad de presentarles mis colecciones de ‘El Rey’, y una aventura poco afortunada que me tocó vivir, pero esta vez la historia es muy diferente.

Resulta que, desde hace mucho tiempo, vengo maquinando la idea de tatuarme algo relacionado con Luis Miguel, aunque por ser hombre muchas personas me tachen de gay, meloso y un montón de calificativos. A pesar de que pensé mucho respecto a tomar la decisión de llevar algo grabado en la piel el resto de mis días, lo más complicado tuvo que ver con la elección del motivo.

Luego de barajar algunas opciones opté por un fragmento de la canción “Qué tú te vas”, y les diré el porqué. En ‘Déjà Vu Tour’, Luis Miguel la interpretó de una manera muy diferente, sintiendo en el alma cada nota y cada palabra, y con esa sensibilidad de la que solo él es dueño logró estremecerme por completo, emoción que desembocó en un mar de las lágrimas. La frase que elegí fue “Ya sé que es sabio el tiempo y todo pasará, pero me duele tanto ahora que no estás”, en referencia a mi mamá, la cual falleció hace ocho años. Pero las cosas suceden por algo, y en ese momento no fue posible llevar a cabo ese tatuaje.

En octubre del año pasado tuve problemas con mi esposa y nos separamos. Realmente fueron meses complicados en lo personal, ya que no es nada fácil replantearte una vida nueva, pero decidí tomar las riendas de mi destino y, como siempre, la música y la voz de Luis Miguel me acompañaron en ese difícil proceso.

Pasado el tiempo, y con las heridas cicatrizadas casi en su totalidad, tomé valor y fui al encuentro de quien fuese mi novia antes de casarme. Sentí la necesidad de buscarla porque en el fondo nunca dejé de sentir su amor y me gusta estar con ella, me siento maravilloso a su lado.

También es parte de un proceso lo que estoy viviendo con ella actualmente, y sin dudas nuestro regreso estuvo marcado por varias situaciones que vivimos por separado, pero que fueron un gran aprendizaje para que hoy decidiéramos apostar de nuevo al amor.

Un día, platicando de lo que hemos vivido y de las cosas que tuvimos que transitar para volver a estar juntos, llegamos a la conclusión de que nadie más que ella es mi “Incondicional” y es así, lo es y la amo.

Entonces el sentido de mi tatuaje cambió, y aquella frase elegida pasó a la historia al sustituirla por otra que refleja lo que siento en esta nueva etapa:

Tú, la misma de ayer, la incondicional, la que no espera nada. Tú, la misma de ayer, la que no supe amar, no sé por qué”.

Por un lado, esa conjunción de palabras expresan fielmente lo que esta persona representa en mi vida y, por otro, es una canción referente de mi ídolo Luis Miguel, éxito cuyo videoclip cimbró a México y al mundo. Les cuento que el ritual de plasmarlas en mi piel fue doblemente importante porque lo hice en una fecha especial, en el día de mi cumpleaños, y ése fue mi gran regalo.

Por supuesto que, tras concretar ese tatuaje, las burlas y críticas de algunas personas de mi entorno se acrecentaron, pero siendo sincero no me interesa lo que puedan opinar al respecto; me lo hice para mí y para mi incondicional, eso es lo que realmente me importa. Pocos somos los que podemos contar con una incondicional, y me siento muy afortunado por ello.

Gracias Luis Miguel por enseñarme a escuchar mi corazón y a dejarme guiar por él, a ser yo mismo, animándome a materializar mis sueños y a defender lo que pienso y siento, sin importar lo que opine el resto del mundo.

Jorge

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