Ni lluvia ni frío, 2015 inició a pleno ‘Sol’ en Monterrey

Euge Cabral
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Sin dudas lo que se vivió con Luis Miguel, el pasado 31 de diciembre en Monterrey, fue un acontecimiento digno de elogiar y distinguir. El imponente escenario montado en la explanada del Parque Fundidora se vistió de gala para recibir al artista que México vio nacer, crecer, y mantenerse en la cumbre del éxito por más de treinta años. Los regios tuvieron el privilegio de despedir al 2014 y recibir al 2015 junto a ‘El Sol’, quien se animó por segunda vez a inaugurar un año nuevo cantando. Cabe destacar que fue precisamente hace una década cuando Luis Miguel recibió a 1995, en el centro de convenciones de Acapulco.

Volviendo a Nuevo León, a pesar de la incesante llovizna y del frío polar que desde temprano conspiraron con arruinar la velada, miles de regiomontanos se dieron cita para disfrutar de un concierto para toda la familia que duró un poco más de dos horas. Luis Miguel no solo hizo un recorrido por los más grandes éxitos de su carrera, sino que deleitó al público con género Big Band –interpretando villancicos de su disco “Navidades, Luis Miguel”- y música ranchera fantásticamente ejecutada por el mariachi ‘Gallos de México’.

Mientras los fans celebrábamos -cada quien en su horario respectivo- la llegada del 2015 con los seres queridos, había una partecita de nosotros que estaba en tierra azteca, apoyando y acompañando al ser que también forma parte de nuestros afectos. Gracias a la tecnología y a los fans que estuvieron físicamente en el lugar de la emoción –quienes supieron ilustrar con imágenes y sonidos lo sucedido a cada momento- logramos sentirnos presentes, pero lo más importante fue sentir la unión entre nosotros, cuyo hilo conductor es el más puro e incondicional de los amores hacia un artista que supo adueñarse de nuestra esencia.

En medio de los reiterados brindis, fuegos artificiales, y abrazos cargados de buenos augurios, de una u otra manera nos arreglamos para empaparnos de lo que estaba aconteciendo en la FAN 2015, y no quedan dudas de que a las 0 hs. –tiempo de México-, y sin importar la latitud, todos elevamos nuestra copa bien alto y muy profundamente nos repetimos “Feliz año nuevo Miky… feliz año México querido”.

Amerita resaltar un detalle precioso para que el mundo entero lo sepa. Ustedes saben que cada vez que se realiza un evento de tal envergadura, en el que hay una figura principal y otros artistas que la secundan, existe un cronograma de horarios y un protocolo a seguir, especialmente si está organizado por autoridades gubernamentales. En esta ocasión estaba pautado que Luis Miguel finalizara su concierto a las 11:45 pm, para darle paso a la comitiva del gobierno, quien iba a tener a su cargo la ceremonia correspondiente para recibir el nuevo año, la que constaba de un breve discurso y la tradicional cuenta atrás. Pero esto no ocurrió porque ‘El Rey’, una vez más, se dejó llevar por lo que estaba sintiendo y decidió quedarse a compartir -a pesar del persistente frío que se empecinaba en calar hasta los huesos- la bienvenida del 2015 con su público.

Fue emocionante escuchar de sus labios el conteo regresivo para estrenar el año, y su expresión de deseo en el grito “Feliz año”. Admirarlo elevar su copa, ante la ovación y celebración del público, simbolizando el brindis con cada uno de nosotros fue un instante digno de atesorar en el corazón. No faltó, por supuesto, el saludo con sus músicos, pero el momento especial llegó cuando lo vimos dirigirse a brindar con sus familiares que se encontraban a un lado del escenario, a quienes saludó cariñosamente con un beso. Si bien ese gesto seguramente es algo natural para Luis Miguel en su intimidad, no es una situación de la que podamos ser testigos con frecuencia, porque guarda celosamente su vida privada –algo que comparto y respeto al extremo-, pero cuando tenemos la oportunidad de presenciar el amor que se profesan y la contención que existe entre ellos nos emociona entrañablemente. 

No soy yo la más indicada para contarles, con lujo de detalles, lo sucedido la noche en que ‘El Sol’ calentó el ambiente en el Parque Fundidora, sino Rossy, una fan de hueso colorado que tuvo la oportunidad de vivirlo en carne propia. Los dejo en su compañía:

 Mi nombre es Rossy Rodríguez, tengo 41 años, soy regia, estoy casada, y tengo el privilegio de ser de Monterrey, Nuevo León, México.

Sigo a Luis Miguel desde hace más de 30 años, y la primera vez que lo vi fue en el programa de TV ‘Siempre en Domingo’. Después tuve una nueva oportunidad, en el centro comercial de Galerías Valle Ote, cuando llegó vestido de marinero a la que fuera la primera presentación de su carrera. Recuerdo que le acaricié el cabello y él tiernamente me saludó. Tres décadas después volví a rozar su mano en dos ocasiones, en la gira 2014.

La verdad soy muy feliz, porque he conocido mucha gente y ganado grandes amistades –Clubes de fans personas de su staff, músicos y mariachis- gracias a esta admiración a Luis Miguel. He convivido, platicado y viajado con tales amistades, y aquí quiero hacer un paréntesis para mencionar a Euge Cabral, porque gracias a ella me he contactado con fans de mi ciudad.  Esto ha sido maravilloso para mí puesto que en el pasado no tenía con quien compartir esta pasión, y luego que Euge preguntara públicamente si había fans en Monterrey -consulta a la que respondimos de inmediato-, descubrí a Zeny Hurtado y a otra fan de Hermosillo que radica aquí en mi ciudad, Denyz. En ese momento quedamos en reunirnos, y luego se sumó a esa cita Gaby Zavala, Presidenta del Club ‘El Sol que alumbra Monterrey’, y Ely Martin, Presidenta del Club ‘Incondicionalmente Cómplices’. Más adelante se unió Paula y otros fans.

De ahí en más formamos un grupo, de aproximadamente diez seguidores, llamado ‘Regios apoyando a Luismi’, nombre con el que mandamos a hacer una manta y camisetas el día que pospuso su concierto por enfermedad, y hasta nos animamos a hacer una guardia en el hotel. Hay muchas más de esas locuras en mi haber, sobre todo a partir de conocer a estos amigos, entre las que se encuentra festejar su cumpleaños cada año.

Este 2014 me trajo grandes sucesos con Luis Miguel. El primero fue asistir a Guadalajara, a su primer Palenque, que fue algo extraordinario porque se lució. Muchos medios de México tuvieron que retractarse ante sus dichos y predicciones, pues dudaban de su voz, profesionalismo y presencia,  y hasta aseguraron que ya no había gente que lo quería, que por eso había caído tan bajo, pero déjenme decirles que tuvieron que tragarse sus palabras porque con mis propios ojos, el día anterior, vi anuncios de boletos agotados.

Tuve el placer de conocer a uno de sus músicos, Alejandro Carballo, uno de los grandes compositores con quien Miky trabaja desde siempre.

El otro gran suceso del 2014 fue asistir al Parque Fundidora, con el honor de ser una invitada especial (VIP) gracias al Club de Fans ‘Incondicionalmente Cómplices de Luis Miguel’.

No lo podía creer cuando supe que teníamos asignado un lugar en el área especial. Quiero que sepan que no solo fuimos chicos de aquí de la ciudad, sino que llegaron desde Reynosa, Torreón, Ecuador, Argentina y Saltillo, entre otros. Nos reunimos a partir de las 4 de la tarde para acomodarnos y que nos entregaran nuestros brazaletes, y ni la lluvia intensa que no cedió en ningún momento, y mucho menos el frio de 4° en la intemperie, nos acobardó.

Les juro que a las 8 de la noche pensamos que Luis Miguel iba a ser el blanco de muchas críticas, ya que a esa hora no había más de mil personas, y nos preocupamos. ¡Imagínense! Aquí todos esperábamos ese evento con muchas expectativas, y nadie imaginó que el clima jugaría en contra. La tranquilidad llegó luego porque con el transcurso del tiempo nos dimos cuenta que la gente no había salido antes por la ola de frío, pero que por nada del mundo iba a perderse a ‘El Sol de México’, y así fue como 40 mil personas disfrutaron de un show de casi 3 horas.

Sentí una emoción tremenda cuando se apagaron las luces a las 9:45 pm en punto, y salió a escena tan valiente, sin abrigo ni bufanda, portando solo su traje negro mientras cantaba “¿Quién será?”.

Les cuento que el staff de Luis Miguel nos sorprendió porque salieron con enormes bolsas negras, que contenían regalos para nosotros tales como lentes, diademas, y varitas conmemorativas al nuevo año.

Mientras tanto Miky no dejaba de simular que fumaba -ante el humo que salía por su boca por la baja temperatura- y constantemente decía “¡Monterrey arriba!”, a la vez que brincaba y se frotaba las manos. Por momentos miraba a Francisco Loyo, y daba la sensación de que le decía que tenía sus manos entumecidas.

Cuando cantó “Te necesito” lo hizo mirando a su hija Michelle, y fue muy tierno observarlo recorrer el camino hacia ella arrastrando los pies, por miedo a resbalarse ante tanta agua en el piso, y llegar a su encuentro extendiendo su mano para besar la de ella como todo un caballero. Sucedió algo similar con “Sabes una cosa”, no podía dejar de mirarla y de cantarle, mientras ella bailaba y aplaudía a más no poder.

Fue un lujo escuchar “Déjà Vu” en vivo y verlo extasiado, ante el asombro que le provocó que todos siguiéramos la canción.

Les puedo asegurar con sinceridad que ha sido el mejor concierto al que he asistido, y eso que han sido muchísimos porque jamás le he fallado, ni siquiera estando embarazada  -la única vez que no estuve presente fue por mi economía, ante el gasto de la celebración de los 15 años de ni hija, y me la pasé llorando. Y permítanme decirles que no sólo para mí fue el concierto más lindo, sino también para la gente que no dejó de cantar y aplaudir en todo momento.

Tres minutos antes de las 0 hs. hizo una pausa más prolongada, y al faltar un minuto lo mencionó en inglés y en español. Platicaba al micrófono, mientras caminaba por el escenario y se dirigía a cada uno de los miembros de su banda para informarles los segundos que nos separaban del nuevo año. Muy emocionado, cuando faltaban apenas 12 segundos, comenzó la cuenta regresiva y con un salto y ante su grito de “Feliz Año Nuevo Monterrey” empezó la pirotecnia. En ese instante le hizo señas a Michelle y a su hermano Alejandro para que vieran los fuegos artificiales, y luego se dirigió hacia ellos para brindar. Después le hizo reverencia a cada uno de los músicos elevando su copa, a la cual ellos correspondieron de igual forma.

Cerró esa noche inolvidable con “Labios de Miel”, su primer canción de 2015, y fue memorable verlo brincar y bailar después de tantas horas sobre el escenario, mientras nos gritaba “Vamos, ánimo Monterrey… ¡Feliz año!”.

Gracias al gobierno por este gran regalo, pero principalmente gracias a Luis Miguel por bendecirnos con la posibilidad de celebrar junto a él la bienvenida de un nuevo año.

Gracias Miky por tu carisma y talento, nunca terminaría de halagarte y agradecerte que sigas con nosotros.

Rossy

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