Ser fan de Luis Miguel es un privilegio

Euge Cabral
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Este diario me invita cada semana a brindar mi testimonio como fan de Luis Miguel, porque esta forma de vida -con la que hemos sido bendecidos- es digna de ser contada e inmortalizada en estas páginas, pues pasará mucho tiempo para que el mundo vea nacer nuevamente un artista de estas características.

Sepan disculparme, pero hoy mi día se tiñó de melancolía porque llevo casi 16 meses desde mi última cita con Luis Miguel, y la historia que tengo para presentarles me trasladó de inmediato a esas noches. Esta nostalgia que no puedo manejar me hace extrañarlo doblemente, y a su vez me incita a reflexionar sobre la intensidad de la letra de sus canciones hasta el grado de volverme un poco cursi.

Estos días no puedo quitar de mi mente algunos fragmentos de “Tú me acostumbraste” -bolero que Luis Miguel grabó para su disco titulado “Mis Romances”- porque describen a la perfección mis sentimientos. Su autor, Francisco Domínguez, en el año 1957 escribió esta letra que tanto me llega: “Tú me acostumbraste a todas esas cosas, y tú me enseñaste que son maravillosas…”, “Por eso me pregunto… por qué no me enseñaste cómo se vive sin ti”. Cada vez que escucho estos fragmentos mi mente visualiza a Luis Miguel, ese ser que nos acostumbró a ser felices con su entrega, a sentirnos orgullosos, y a tenerlo presente a diario en nuestras vidas, motivo por el cual también se nos hace muy difícil transcurrir este tiempo en que no tenemos noticias suyas. Aunque siento que la espera se torna interminable, me alienta pensar que cada día que pasa es un día menos para reencontrarme con él, cita que se transformó en una de mis prioridades para este año.

Dicen que de recuerdos también se vive, y en el relato que voy a compartirles me toca revivir una noche muy especial -en mi querida ciudad de Córdoba-, allá por octubre de 2012. Los dejo en muy grata compañía:

Mi nombre es Silvana, soy Argentina y hoy quiero contarles mi historia con este gran artista, cuya voz me cautivó desde muy niña -a mis 10 años de edad- cuando lo escuché por primera vez.

Recuerdo que caminé por el centro de Maipú -Departamento situado en la provincia de Mendoza- y me detuve en una disquería donde había un enorme poster con un niño de una bella sonrisa, el que no pude dejar de admirar mientras en el ambiente sonaba “Directo al corazón”. En ese momento sentí algo muy especial y la curiosidad me llevó a ingresar al lugar para saber de quién se trataba. Cuando tuve su disco en mis manos mi alma se estremeció, y aunque en ese preciso instante supe que me había enamorado de su voz y de su música tuve que dejar el disco en la batea. Desde entonces soy una fan incondicional, la que cada vez que escucha su nombre o su música se traslada a otra dimensión donde existe una conexión única entre él y yo. 

Luego de mi primera experiencia, en aquella tienda de discos, me hice adepta a la radio con tal de escuchar a diario sus canciones. Esto fue hasta que cumplí mis 11 años, día en que mis padres me obsequiaron el cassette “Directo al corazón”, regalo que disfruté al máximo porque ya no tenía que trasladarme con el aparatito de radio para todos lados y pasarme horas esperando por su música.

Ese mismo año -1989- estuvo lleno de sorpresas porque Luis Miguel vino de gira al país y a mi provincia Mendoza. Cuando escuché la noticia mi emoción fue tan inmensa que no pude parar de gritar y cantar sus canciones a cada momento. Una mañana mis padres me dijeron que mi día iba a ser distinto porque esa noche tendría una gran cita y así fue, mi papá -Carlos- me regaló la entrada para ver a Miky. ¡No lo podía creer y me pareció un gran sueño!

Las horas pasaron muy lento hasta que mi padre me dijo que nos fuéramos, y yo que aún no caía en la realidad que me tocaba vivir. Miles de pensamientos y emociones que no iban de acuerdo a mi edad me invadieron. Cuando llegamos al estadio me sorprendió el escenario porque jamás había visto uno tan grande, luego del asombro nos dispusimos a ubicarnos en nuestro sector, más precisamente en el Campo. Al llegar la noche mis sentidos se activaron porque no quería perderme ningún detalle. Cuando comenzó la Intro del concierto estaba más que atenta a todo lo que ocurría sobre el escenario, y así fue como pude observar que un señor con un mameluco blanco se dirigió al micrófono diciendo “Hola, probando, probando”. Luego fue y volvió, e hizo una pirueta para quistarse el mameluco, la gorra y los lentes que tenía puesto, y junto a un estallido de luces y sonidos comenzó a cantar; Sí, era el mismísimo Luis Miguel que sorprendió a todo el público. Me quedé sin palabras, solamente recuerdo que me parecía estar en el cielo tomada de la mano de mi papá, quien nunca me soltó y estando abrazada a él me dijo que siempre que pudiera cumpliría mis sueños. Me di el gusto de cantar las bellas canciones que tanto me gustaban escuchar, lloré y reí, y él se convirtió en mi príncipe azul porque conquistó mi corazón. Esa noche fue inolvidable y la llevo guardada e impregnada en todo mi ser.

Con el transcurrir de los años su música me acompañó y fue testigo de momentos muy bellos en mi adolescencia, como por ejemplo -en el año 1993- en mi fiesta de 15 años cuando de fondo se escuchó “No sé tú y La barca”, junto a lo más precioso de la noche que fue cuando mis padres bailaron la última canción al son de la mejor voz con “Somos novios”.

En el  año 1994  Luis Miguel  se presentó en  diversos lugares de  Argentina y especialmente en Mendoza, ésta fue la segunda oportunidad que tuve el placer de escucharlo en vivo. En esta ocasión me acompañó mi prima Alejandra, quien también era fan, y al conocer la noticia de la visita de ‘El Rey’ no dudó en llamarme para invitarme a ir junto a un hermoso grupo de seguidoras. Llegado el día nos dirigimos al estadio Malvinas Argentinas bien equipadas con bebidas para tomar en la espera de apertura de puertas, además llevamos unos binoculares -porque teníamos sector platea- y un pañuelo con el nombre de nuestro artista. Esa noche fue maravillosa… saltamos, cantamos y le gritamos todas juntas a nuestro Rey. Fue una experiencia diferente pero inolvidable porque comprendí que en la vida existen pasiones y amores que perduran en el tiempo y se pueden disfrutar con personas queridas.

Mi próximo encuentro con el ‘Sol de México’ fue en la gira del álbum “33”, donde nuevamente asistí con mi prima y tuvimos que ir tempranito porque teníamos entradas para Campo. Fue otra noche mágica que disfrutamos a pleno.

El tiempo transcurrió y por razones económicas no pude viajar a Buenos Aires a disfrutar los próximos conciertos, recién en el año 2008 tuve una nueva oportunidad, ya que mi esposo y mi hija Julieta me regalaron la entrada para verlo en el estadio Malvinas para el Día de las Madre. Gocé al máximo cada momento y aunque con binoculares pude verlo más cerquita, sentí lejano mi gran sueño de presenciar un concierto en las primeras filas. De todas maneras jamás perdí la esperanza de concretar ese anhelo y de hacerlo una gran realidad.

En 2012 Luis Miguel nos visitó en nuestra querida Argentina con su nueva gira y en un momento muy especial de su carrera, celebraba sus 30 años de trayectoria. Cuando supe la noticia no me imaginé que aquel momento que había deseado por siempre estaba por llegar. Durante todo el año pensé en ir a verlo pero la gran incógnita era dónde! se dijo que vendría a Mendoza, algo que nos ilusionó a las fans de esta región porque podríamos compartir este momento especial, pero lamentablemente eso no se concretó. La única opción que me quedaba era viajar y verlo en Córdoba, pero la dificultad estaba en conseguir una entrada, algo muy complicado porque no se vendieron por Internet. Gracias a las redes sociales y al contacto con muchas fans se me ocurrió preguntar si alguien podría conseguirme una entrada, hasta que una tarde mirando mi correo me encontré con una gran noticia: una fan me ofrecía un ticket para el concierto del día 26 de octubre porque su amiga no iba a poder asistir por un problema personal. Inmediatamente se lo agradecí y nos comunicamos para arreglar todo. No podía creerlo, mi gran sueño de ver a Luis Miguel bien cerquita ya era un hecho, algo que debo agradecerle infinitamente a esta fan y amiga incondicional, que entendió lo que significaba para mí vivir ese esperado momento. Luego me dediqué a contar los días, horas y minutos, y me organicé programando el viaje para que todo saliera muy bien. En este sueño participaron  muchas personitas muy especiales para mí, y al igual que en los inicios de mi fanatismo mis papás también estuvieron presentes, pero esta vez cuidando a sus nietas Julieta y Fernanda. Así fue como emprendí mi viaje rumbo a Córdoba con mi cómplice Diego -mi esposo-, y convertimos esta escapada especial en una mini luna de miel. Salimos de Mendoza a las 6 de la mañana, pues nos esperaban 7 u 8 horas de viaje, y al llegar nos hospedamos en un hotel cercano al Superdomo Orfeo, lugar donde Luis Miguel se presentaba. Imposible quedarnos en el hotel con la emoción y los nervios que sentía, así que salimos a recorrer lugares en los alrededores.

Más tarde me contacté con esa fan incondicional para acordar a qué hora nos veríamos para que por fin me diera mi boleto a la felicidad. Llegué a las 7 de la tarde al estadio -hora pactada para encontrarme con mi hada madrina- con un cartel que había hecho para Miky la noche anterior, y mientras esperaba vinieron a mi mente miles de recuerdos de aquella primera vez que lo vi, me sentía feliz, emocionada y contando los minutos para volver a admirar sus bellos ojos, su mirada, su gran sonrisa y esos gestos de cariño hacia sus fans que me derriten. Al ingresar me dirigí a mi butaca de la fila 5, y aguardando me puse a conversar con otros fans, entre los que descubrí gente querida con las que suelo chatear por las redes sociales, pero también tuve el privilegio de conocer a otras hermosas personas. ¡Ah! Tomé fotos y grabé cada instante en mi mente.

Cuando las luces se apagaron y la banda comenzó a tocar sentí una emoción desbordante, esa que pude canalizar a través de mis lágrimas que fluyeron continuamente, pero esto fue hasta que al fin mis ojos se encontraron con él, instante en que confirmé que todo era real. Luis Miguel estaba respirando mi mismo aire, cantando y dando lo mejor de sí -algo que admiro y respeto es su profesionalismo y excelencia sobre el escenario. Es majestuoso y único a la hora de imprimirle matices a su voz, les juro que logra encresparme la piel. La emoción hizo que pudiera llegar hasta la primera fila, y es ahí donde pude ver el brillo de sus ojos, su blanca sonrisa, su traje impecable, y fui testigo de su carisma, ese que me lleva a otro planeta con cada interpretación.  Me sentí muy  bien porque tuve a mi lado a esa fan cómplice, a quien estoy eternamente agradecida porque juntas disfrutamos de cada canción y nos abrazamos llorando de alegría y emoción.

Confieso que me sentí muy orgullosa de ser argentina cuando interpretó el Medley de tangos junto al bandoneón y a una pareja que bailó al compás del dos por cuatro. Aunque el momento más especial para mí fue cuando Miky se dirigió a nosotros y nos agradeció de todo corazón nuestra presencia y cariño -siempre tan humilde y sencillo que hace que cada día lo amemos más y más. Que a nadie le queden dudas, para nosotras -sus incondicionales- es un honor ser parte de su carrera.

Cada día que pasa le agradezco a la vida el poder disfrutarlo, escucharlo y que su música enamore mi corazón y sea parte de mi existir. Gracias Luis Miguel por darnos tu voz, tú música y tu vida entera, deseo que Dios te ilumine siempre porque eres un ser muy especial, como un ángel caído del cielo que nos ha cambiado la vida.

También quiero hacer un agradecimiento especial al equipo de Sexenio por darnos la oportunidad de compartir los sentimientos hacia Luis Miguel, un maravilloso artista que traspasa fronteras. No hay límites de edad para disfrutar de su música y doy fe de ello, ya que en mi hogar somos tres fans incondicionales -mis dos hijas y yo- las que cantamos y escuchamos su música. Por último, creo que la palabra gracias es muy chiquita para expresar todo lo que siento por Euge Cabral, Dios la bendiga siempre por ser una persona muy especial, sencilla, honesta, solidaria y de un corazón enorme.

Gracias Luis Miguel porque mi pasión y amor por ti crecen día a día, gracias por enamorar mi corazón con tus maravillosas canciones y por hacerlo palpitar cada vez que escucha tu majestuosa voz.

Silvana Melonari

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