La fuerza de un sueño puede cambiar una vida

Euge Cabral
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No ha sido nada fácil llevar adelante estos días teniendo a la nostalgia como compañera de ruta, sensación que es bien difícil de describir porque afloran sentimientos ambivalentes.

Para esta misma época, el año pasado, Luis Miguel estaba de visita en mi país y para un fan, cada mínimo detalle vivido junto a su artista, así como los esfuerzos y peripecias realizadas a la hora de tener en mano nuestro pase directo a paraíso -el tan preciado ticket- y las anécdotas compartidas con nuestro pares -las que incluyen horas de viaje a diferentes localidades tras los pasos de quien despierta esta pasión- es recordado de una manera muy especial y sin pasar por alto ningún pormenor.

Luego de escuchar a Miky decir esas palabras que nos negamos a oír, “Hasta la próxima, los quiero”, comenzamos a contar los días desde su partida y cual pareja de enamorados celebramos cada nuevo aniversario. Luis Miguel tiene ese no sé qué que te enamora para siempre, aunque a fuerza de ser sincera soy -somos- consciente de que tiene un sinfín de cualidades a la hora de conquistar a su público y transcribirlas resultaría una lista interminable, por lo que intentaré resumirlas diciendo que todo su ser me cautiva, no sólo pensando en su voz, su aspecto físico que se me hace irresistible, sino también en su esencia.

Regresando al tema de los aniversarios, desde que Luis Miguel se va de nuestra tierra jamás dejamos de contar los meses que nos separan de dicho acontecimiento. Nuestro sentir es directamente proporcional al tiempo transcurrido. Cuando se cumple un mes del último concierto al que hemos asistido, el recordarlo nos arrebata un gran suspiro y nos dibuja una sonrisa. Pero a medida que el tiempo avanza esa sonrisa comienza a desdibujarse por la presencia de la melancolía que intenta ganarle terrero, y créanme que logra apoderarse de nuestro interior al cumplirse un año de su partida.

En mi caso particular -veo que se repite en la mayoría de los fans-, cada uno de estos días atesora un recuerdo diferente del The Hits Tour 2012, y mi mente recrea cada momento vivido desde el primer día del inicio del tour.  

Cómo olvidar, el pasado 3 de junio, que 365 días atrás había pasado la noche en la intemperie con apenas 2 grados de temperatura y con un solo motivo: mi ticket para el concierto.

Luego llegó el momento de recordar el primer show al que asistí juntos a mis inseparables compañeras de tour, la reunión multitudinaria de fans de todas partes del mundo -tan especial e inolvidable-, el momento sublime en que tuve la oportunidad de entregar en manos del manager de Luis Miguel mi libro “Diario de una Fan, Edición 2”-con las historias aquí compartidas para que Miky las conserve entre sus tesoros-, los kilómetros transitados en la ruta, las carreras contra el reloj para llegar a tiempo a todos lados, nuestro desfile de cada día frente al espejo eligiendo atuendos, maquillajes y peinados cual cenicientas preparándonos para ir en busca de nuestro príncipe de ensueños, la previa con los fans en cada concierto, la intensa lluvia torrencial que se desató sobre nosotros algunas noches, las horas de desvelo, las cenas, nervios y risas compartidas… en fin, la gloria misma.

Mientras más recuerdo más lo extraño, mientras más pasa el tiempo más siento esa necesidad inmanejable de reencontrarme con él. Esto provoca Luis Miguel… logra meterse muy dentro de ti para tatuar tu alma con los mejores recuerdos, y si no tienes la dicha de sentir el embrujo de su mirada en un corto lapso tu corazón te pasa factura. Hoy siento una opresión muy fuerte en mi pecho, esa que me obliga a respirar hondo para contener las lágrimas que intentan colarse por mis ojos… un año sin vivir su magia es demasiado para mí, y lo peor es que no sé a ciencia cierta cuánto tiempo más tendré que esperar por ese momento que tanto anhelo.

Gracias a que existen las nuevas tecnologías y a los fans, podemos sobrellevar un poquito mejor esta sensación de extrañarlo tanto, así que espero ansiosa que arranque la gira por Sudamérica. Mientras tanto, quiero presentarles a Cris -del Fan Club Corazón Mexicano de Brasil-, quien tiene una historia que contar:

Descubrí a Luis Miguel por primera vez en televisión en el año 1982, e inmediatamente me quedé encantada y enamorada de aquél niño de lindos ojos verdes con sonrisa cautivante y cabellos color oro.

En aquel momento busqué información sobre él y recién tuve la oportunidad de verlo cerquita en 1983, en un show que dio en Radio América. Desde ese año también me comprometí con la discográfica de Luis Miguel para ayudar a difundir su trabajo aquí en Brasil.

Me siento muy afortunada porque pude verlo algunas veces en vivo, en el ‘84, ‘88  y ‘96 -muy cerquita-, por lo que agradezco a Dios el haberme dado ese regalo tan maravilloso.

No olvidaré  jamás  su mirada linda, su sonrisa maravillosa y el trato tan amoroso, cariñoso y dulce con sus fans.

Luis Miguel ha sido la luz que alumbró mi vida en los momentos más difíciles, por eso cada vez que me tocó atravesar situaciones complicadas busqué fuerzas en su voz, en su música, y en los instantes felices que pasé junto a él en cada concierto cuando estuve a escasos metros suyos.

La batalla más dura que me tocó librar fue a causa de un delicado problema de salud que tuve, del que no todas las personas salen victoriosas. Entonces puse en mi corazón la voluntad de luchar y vencerlo, pues tenía muchos sueños por realizar y no podía dejar que la enfermedad me ganara, eso jamás!

Cuando mis fuerzas flaqueaban, escuchaba las canciones de Luis Miguel para acordarme que tenía el sueño de verlo nuevamente en un show y así, una vez más, gozar de su mirada y sonrisa. Era oportuno e importante mantenerme siempre con ese pensamiento positivo.

Al comenzar con el tratamiento le pedí a Dios que me ayudara dándome fuerzas, y por sobre todas las permitiera que me quedara un poco más por acá para poder realizar mis sueños.

Así continué con mi lucha por la vida, siempre teniendo a Luis Miguel como un pilar fundamental donde apoyarme. En él encontré la fuerza y el coraje para luchar y vencer, fue además la luz de mi corazón y siempre lo será.

En esa etapa del tratamiento perdí al amor de mi vida, alguien a quien siempre amaré: mi mamá. No fueron fáciles tantas batallas, pero el Rey siempre le dio a mi vida esas ganas de seguir adelante, a través de su música y del talento de su voz maravillosa que toca el alma.

Aunque fue una prueba muy difícil de superar, siempre mantuve en mi corazón el deseo de ganarla y Luis Miguel no sólo me dio fuerzas sino que fue el gran motivo de mi victoria. Quiero agradecerle profundamente porque no hubiera sido capaz de vencer ese tratamiento sin su ayuda.

Quiero mucho a Luis Miguel desde que él tenía 12 años, momento en que comenzó a ser parte importante en mi vida, y siempre lo llevaré en mi corazón porque tengo mucho que agradecerle -momentos inolvidables, incontables emociones y el conocer personas tan lindas con las que comparto esta pasión.

Hoy sé que la fuerza de un sueño puede cambiar una vida.

Luis Miguel, estés donde estés, te envío todo mi cariño y el deseo de que seas muy feliz… ¡Gracias por todo! y gracias a Dios por tantas bendiciones.

Cris Sobreira

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