Dicen que los sueños, sueños son… pero a veces se hacen realidad

Euge Cabral
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Cada vez que tengo la oportunidad de conocer una historia como la que voy a presentarles hoy, renuevo las esperanzas de que mi gran sueño -y el de muchos- pueda cumplirse en algún momento.

Es totalmente cierto que no se puede torcer el destino, que lo que está escrito sucederá indefectiblemente, pero cuando se trata de los sueños uno tiene que contribuir a materializarlos mediante acciones concretas -como es el caso de este relato-, y trabajar en el principio de la “ley de atracción”, aquel que se basa en acortar distancias entre la realidad y nuestros deseos. Personalmente lo pongo en práctica bastante seguido, pues he imaginado un millón de veces ese encuentro con Luis Miguel, en sitios y en contextos diferentes. Pero no solo basta con imaginarlo, es condición sine qua non que estemos convencidos que tarde o temprano sucederá.

La mente es maravillosa porque nos brinda la posibilidad de generar imágenes y manipularlas a nuestro antojo, creando así el escenario perfecto para concretar los sueños. En esa realidad alternativa inventada por mí misma, me resulta muy fácil cerrar los ojos y encontrarme con mi adorado Luis Miguel en algún lugar del mundo… Les juro que hasta puedo experimentar diferentes sensaciones que me conducen a una profunda emoción con sólo fantasear con esa cita, ¿Será que enloquecí? Porque si es así es de toda la vida, ya que desde niña sueño despierta. Sin miedo a equivocarme me animo a pensar que muchos deben hacer este ritual en alguna medida, algo que sin dudas es una hermosa manera de estar listos para cuando por fin nos llegue el tan ansiado momento, pues el haberlo recreado tantas veces nos ayudará a estar calmos y a transmitirle la seguridad que él necesita.

No quiero extenderme más, los invito a descubrir un relato en el que harán realidad este sueño en la piel de su protagonista:

Esta historia comienza un Día de la Madre, más precisamente el 13 de mayo de 2007, estando en casa de mi abuela para compartir con ella, mi mamá, mis tías y toda la familia. Esa semana supe por un periódico, llamado ‘Ultimas Noticias’, que Luis Miguel iba a regresar con su gira a mi país, Venezuela, después de 8 años sin visitarnos.

Luego de conocer tan importante noticia recibí el llamado de una amiga y de mi vecina, para preguntarme si había visto el concurso de una famosa compañía de telefonía celular junto al promotor del evento, el que había sido publicitado en el periódico ‘El Nacional’, y que consistía en enviar un mensaje de texto colocando la ciudad en la que queríamos ver a Luis Miguel -las opciones eran Caracas, Valencia o Maracaibo.

Ese domingo comencé a enviar mensajes de texto -mandé miles como lo haría cualquier fan-, y ¿Cuál creen que fue mi sorpresa?, el lunes 14 de mayo recibí la mejor noticia cuando sonó mi celular a las 15:30 hs., y una voz me dijo: “Buenas tardes, ¿Usted es la señorita Rosa Núñez?, la estamos llamando para informarle que es la primera ganadora del concurso de Luis Miguel, con el que ha ganado dos entradas VIP con la consecuente oportunidad de conocerlo”. En ese instante estaba en casa de mi tía Miriam y no pude evitar llorar de emoción, algo que nadie llegó a comprender, porque inmediatamente luego de colgar la llamada me fue imposible pronunciar palabra a causa de la conmoción. A pesar de que ya había comprado mis tickets para el concierto, preferí aprovechar los que gané en el concurso.

Ese año también tuve la dicha de verlo en la ciudad de Maracaibo, ya que pertenezco hace 24 años -soy una de las fundadoras- al Fan Club ‘Luis Miguel Venezuela Internacional’ que tiene como presidenta a Peggy Conlin, porque en el sorteo que hizo el club me gané una entrada VIP para el show en esa ciudad. ¡No lo podía creer! nuevamente me ganaba entradas para un concierto de Luis Miguel cuando antes jamás me había pasado.

A la semana de recibir la famosa llamada del concurso me vuelven a marcar, pero esta vez desde las oficinas del promotor del evento, para informarme que Luis Miguel iba a brindar un concierto privado sólo para mil personas, a beneficio del Hospital San Juan de Dios, que allí me tomarían una foto con él, y que por supuesto podría disfrutar de otro concierto, al que les cuento que asistí con mi abuela Rosa porque le fascina nuestro Rey. Al llegar el gran día arribamos al Poliedro de Caracas a las 7 pm, y entrando nos regalaron una rosa roja a cada una. Luego a mí me ubicaron en una mesa donde también estaban unas chicas que ganaron ese mismo concurso, así que en total éramos tres venezolanas y una mejicana.

A las 9 pm nos llamaron a las felices ganadoras para comunicarnos que en cinco minutos nos iban a trasladar a un salón para esperar a Luis Miguel, instante en el que nos aclararon que no podíamos llevar cámara de fotos ni hablarle, salvo que él lo hiciera primero –como se nota que no conocen a ‘El Rey’. Allí me quedé junto a las chicas y a dos señores de seguridad alrededor de veinte minutos, espera que finalizó cuando vimos unas luces provenientes de un flash, las que nos anticiparon el ingreso al lugar del mismísimo Luis Miguel junto a dos de sus guardaespaldas. ¡Qué hombre tan bello y elegante! esa sonrisa y esa mirada jamás las olvidaré. Cuando se acercó a nosotras nos quedamos mudas, y cuando caminó directamente hacia mí me dijo: “Es un placer conocerte”, y me  dio la mano y un beso en la mejilla -así como lo hizo conmigo lo hizo con las otras tres chicas.

Sólo pude advertir que venía vestido con un sobretodo negro, saco al tono, camisa blanca y una corbata del mismo color del saco con pintas blancas. La gente que organizó el concurso se dispuso a tomarnos una foto junto a él, y después de cinco minutos Miky procedió a despedirse para luego salir al escenario. Esta fue una experiencia única y aún me parece ayer cuando lo conocí, es un recuerdo que llevo en mi mente y en mi corazón y así lo será por siempre.

Lo que no me pareció justo, les confieso, es que nunca me entregaron esa foto con Luis Miguel, ni el promotor del evento ni la compañía celular que lo auspició, y está más que claro que me hubiera encantado que, como empresas serias que son, cumplieran en entregar el premio completo.

Soy una afortunada en poder darle gracias a Dios por haber estado con ‘El Sol de México’ para verlo muy de cerca, y darme cuenta que es tan bello, elegante, educado, amable y cariñoso. Por esto y mucho más, no tengo dudas de que con el correr de los días seguiré admirándolo como cantante y como ser humano.

Rosa Nuñez             

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