“Soy como quiero ser”

Euge Cabral
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Muy pronto este “Diario de una Fan” va a cumplir 3 años desde aquella primera publicación en la que comencé a narrar mis sentimientos y experiencias como fan de Luis Miguel, razón que me lleva a mirar hacia atrás con un sentimiento de satisfacción y agradecimiento infinito. Pero este espacio que comenzó expresamente con mis vivencias, con el tiempo se transformó también en un sitio para que tuviéramos la dicha de conocer cómo llegó ‘El Sol’ a cambiar la vida de otros fans, y cómo viven esta pasión.

He leído muchísimos relatos muy emotivos cuyos protagonistas han sido fans de diversas generaciones, nacionalidades y culturas, y a pesar de esas notorias diferencias siempre ha surgido un común denominador: Lo que Luis Miguel provoca en nosotros.

Me siento afortunada por no perder jamás la capacidad de asombro cuando conozco una nueva historia, y me conmueve corroborar una vez más que Miky cuenta con fans que están a la altura de su entrega.

Víctor es uno de esos fans de hueso colorado a quien admiro doblemente por tener la valentía de no esconder ni disfrazar sus sentimientos hacia un artista masculino, dejando de lado esos tontos prejuicios instalados en la sociedad desde la época de las cavernas.   Él es un claro ejemplo que se puede querer y admirar a un par sin dejar de ser un hombre con todas las letras. Víctor, al igual que nosotras, ha hecho locuras con tal de disfrutar de la música de su artista favorito.  Los invito a conocerlo:

Mi nombre es Víctor Salazar y soy fan de Luis Miguel desde que tengo uso de razón. El primer recuerdo que se me viene a la mente es aquel donde estoy viendo -con tan sólo 4 años- la película “Ya nunca más”, film donde lloré como un loco cuando le amputan la pierna a Luis Miguel, pues además de fuerte fue una escena bastante difícil de asimilar para un niño de mi edad.

Aunque siempre seguí de cerca su carrera, ya que mis padres me compraron todos sus discos, recién pude verlo por primera vez en vivo en el año 1997, show que me despertó una verdadera obsesión por este gran artista. Desde ese momento es para mí una prioridad verlo en concierto y seguir su carrera a través de la búsqueda de notas, fotos, audios, videos… en fin, coleccionar todo tipo de material relacionado a él.

Era muy común que mis amigos hombres me criticaran por ser tan fan de Luis Miguel, pero eso ya forma parte del pasado, porque uno a uno los fui contagiando de esta pasión y poco a poco entendieron el porqué de mi fanatismo. Es gratificante confirmar que ahora son ellos quienes asisten solos a los conciertos de ‘El Rey’, aunque yo no pueda acompañarlos.

Si me preguntan cuándo escucho a Luis Miguel mi respuesta es simple: “En todas las ocasiones, no sólo cuando estoy contento sino también cuando la tristeza se apodera de mí”.

Luego de estudiar y recibirme de Diseñador Gráfico, mi profesión me dio la oportunidad de crear gráficas con los discos, giras e imágenes de Luis Miguel, algo que realizo como hobby pero especialmente como un tributo.

Tengo la suerte de haber cosechado muchas amistades alrededor del mundo que comparten la afición por la música de ‘El Sol de México’,  lo que confirma que Luis Miguel tiene el don de conectar con su voz diferentes generaciones y nacionalidades.

Lo más loco que hice en mi vida de fan ocurrió en el año 2009; salí de casa -vivo cerca de Los Ángeles, CA- de compras un sábado, como suelo hacerlo habitualmente, y alrededor de las 3 pm una amiga me informó que esa noche Luis Miguel se presentaba en Las Vegas y que había cambiado el repertorio de la gira “Cómplices” -abriría el concierto con “Vuelve” y cantaría “Come fly with me” por primera vez desde 1996- razones más que valederas para pensar en no perdérmelo. En ese momento mi novia -actual esposa- me dijo: “Si quieres vamos a Las Vegas”, algo realmente arriesgado porque vivimos a 4 horas de distancia de ese lugar y no estaba con el atuendo que hubiera deseado para tal evento. Eso me llevó a responderle: “Estoy en jeans y remera, tendría que ir hasta casa a cambiarme”, pero ella no tardó en estudiar la situación y me retrucó: “Si te vas no llegamos”. Así fue como no lo dudé ni un instante y a las 4 pm partimos rumbo a la ciudad de las luces, arribando al Caesars Palace a las 8:55 pm con el tiempo más que justo para recoger los boletos que habíamos comprado por teléfono desde el auto en el que viajamos. Disfrutamos al máximo el concierto y apenas finalizó tuvimos que regresarnos porque debía cumplir con mis obligaciones laborales al día siguiente, lo que me obligó a manejar en la ruta otras 4 horas de vuelta a casa. Conclusión: Viví un día intenso y lleno de aventura, ¿Quién diría que al salir de compras terminaría en Las Vegas viendo a Luis Miguel? Yo creo que nadie.

Siempre he sentido que Miky es el Elvis Latino y lo sostengo, lástima que mucha gente no lo vea así por dejarse guiar por tanto chisme… ¡Ellos se lo pierden!

¿Me permiten darles un consejo? Si tienen oportunidad de verlo en vivo no titubeen ni un minuto y háganlo, les aseguro que ser testigos del inigualable talento de Luis Miguel es una experiencia increíblemente mágica.

Víctor Salazar

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