“ÚNICO”, Luis Miguel

Maria Eugenia Cabral
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5 de julio de 2011                                                                                           

Cada paso que realiza Luis Miguel en cuanto a su vida profesional, se reviste de un nivel de excelencia inusual. Es perfeccionista hasta el cansancio, virtud  absoluta de los grandes, cosechando así un éxito rotundo e indiscutido en cada proyecto que se propone concretar.

El año 2005 fue muy especial, no sólo por su exitoso tour “México en la Piel” sino por el nacimiento de su primer vino, el cual lleva su nombre.

Luis Miguel siendo un gran admirador de todo lo que conlleva algún tipo de arte, no podía dejar pasar la oportunidad de ser el protagonista de una experiencia inigualable, creando su propio vino.

En el año 2003 comenzaron las reuniones con el enólogo Aurelio Montes de la Viña Ventisquero, originaria de Chile. Luis Miguel fue consultado en repetidas oportunidades durante el proceso de elaboración, evaluando diferentes mezclas hasta llegar a la que hoy le da vida a Único-Luis Miguel.

Al conocer la hermosa noticia, no pude vencer la tentación de ser la dueña de esta obra artística hecha vino.

Un 19 de noviembre de 2005 Luis Miguel lo presenta en sociedad en Santiago de Chile. Desde ese momento, me puse en la tarea de encontrar la manera de que una botella de Único fuera de mi patrimonio. No tardé en recordar que uno de mis mejores amigos vivía en esa ciudad desde hacía un par de años, razón por la cual se convirtió en el cómplice perfecto para que mi deseo se haga realidad.

Pensar en que el sabor (mezcla) que Luis Miguel había elegido como propio pudiera yacer en mi boca, era algo que me provocaba mil sensaciones. Imaginar que podía conocerlo un poquito más a través de sus preferencias era una oportunidad soñada y que no debía desaprovechar.

Así fue como gracias a esta nueva incursión de Miky, descubrí un mundo nuevo, apasionante y atrapante, respecto a cómo nace y envejece un buen vino hasta llegar al paladar de su catador.

Realmente hay arte en la creación y proceso de elaboración de los mismos.

Cuando mi querido amigo me entregó este tesoro, lo cobijé fuerte entre mis brazos pensando en que Luis Miguel, le había puesto el corazón y toda su pasión al crearlo.

Mi vino fue a morar a un porta botella muy bonito que le compré para tal fin, con sus iniciales grabadas a fuego y boca abajo, para mantenerlo en óptimas condiciones. Cuando tuve la oportunidad de probarlo (en casa de una amiga que decidió abrir el suyo) lo hice con un magnífico ritual, por la envergadura del vino y por ser mi primera vez como flamante catadora. Ya en ese entonces, me había instruido un poco en el tema para aprovechar al máximo esta única posibilidad de degustarlo, al menos hasta que en Argentina se lo importara y pudiéramos comprar algunas botellas más. Recuerdo haber empleado todos mis sentidos: inspiré profundamente para tratar de captar su delicado y exquisito aroma en todo su esplendor, luego aprecié su cuerpo, su manera de danzar en la copa con el movimiento circular de mi mano y ese color intenso que acaparó instantáneamente mi mirada. Mi corazón comenzó a latir aceleradamente al llegar el momento que tanto había esperado: cerré mis ojos tomando un pequeño sorbo del peculiar mosto, tratando de transportarme al momento en que Luis Miguel también lo atesoraba en su boca, y le  transmitía a Aurelio una respuesta afirmativa por tratarse de su mezcla favorita. Realmente puedo expresar fehacientemente que es un vino de carácter, fino, exclusivo y de una presencia avasallante, características coincidentes con su creador.

He aquí la ficha técnica de Único en palabras del enólogo Aurelio Montes:

La versión 2003 del exclusivo mosto, es “muy frutal, un vino elegante de taninos redondos y suaves. Se trata de un vino que fue envejecido de 12 a 14 meses, en barricas de roble francés, por lo tanto, tiene un envejecimiento que le da un plus a la elegancia, en la calidad de aromas”.

El enólogo chileno agregó que en la nueva cosecha “uno puede encontrar aromas a vainilla, chocolate, tabacos y por otro lado la fruta natural de la uva, que son aromas de frutas rojas maduras, a pimienta negra y ciruela”.

Además expresó que Luis Miguel es un gran amante de esta bebida, un gran conocedor del tema. Se refirió a él como dueño de un paladar virgen, ya que sólo prueba vinos premium, por lo cual se torna más que interesante trabajar con él. Cuando Aurelio le preguntó qué quería comunicar a través del vino, Luis Miguel respondió: “me encanta tomar vino, pero lo que yo busco es que le guste a las mujeres”.

Este exclusivo vino es un Cabernet Sauvignon (con 15% de Syrah que le da ese toque de suavidad y dulzura en el paladar), proveniente de viñedos del Valle del Maipo cuyo suelo es granítico y pedregoso de alta permeabilidad. Profundidad de 0.6 a 1 mt. Selección de cuarteles en laderas. Color rojo rubí intenso y profundo. Es ideal para carnes con salsas sofisticadas, quesos sobremaduros. Su cosecha se realizó entre el 15 y el 28 de abril.

Les transcribo las palabras de Luis Miguel, al dorso de la elegante botella:

“La sintonía entre tierra, aire y sol me ha inspirado en crear junto con el apoyo de Aurelio Montes, este vino Cabernet Sauvignon, un vino ÚNICO en su especie. He dedicado a la creación de este vino la misma pasión y alegría que le doy a mi música. Los invito a compartir conmigo el espíritu ÚNICO que todos llevamos dentro.”

Realmente Luis Miguel es único e irrepetible para sus fans y no pudo elegir mejor nombre para su primer vino, digo primero, porque con ansias esperamos los venideros, anhelando que sea el dueño de una exclusiva y vasta colección.

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