Luis Miguel: el amor que se convirtió en historias… 15 años después.

Euge Cabral
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Hola queridos lectores, ¡qué gusto volver a reencontrarnos!

Debo confesar que me siento en deuda con ustedes porque ha pasado un buen tiempo desde mi última columna, y es que los caminos de la vida me han llevado a un terreno solidario, en el que me siento muy útil y reconfortada ayudando. Por supuesto, si hubiesen surgido novedades del artista que aquí nos convoca, buscaba la manera de poner en pausa el reloj mundial, les escribía para darles la buena nueva, y luego volvía todo a la normalidad. Pero a no perder las esperanzas, hay muchas páginas en blanco en mi “Diario de una Fan” deseosas de ser las protagonistas de algún anuncio importante, que gire en torno a quien me inspiró a plasmar su legado en este espacio tan especial.

Con profunda emoción y felicidad les cuento que hoy, 26 de abril de 2026, “Diario de una Fan” está cumpliendo 15 años de vida. Aún me parece que fue ayer cuando el periodista Mario Alberto Mejía me contactó para proponerme escribir sobre una pasión que formaba parte fundamental de mi día a día: Luis Miguel. Coincidentemente, recibí la propuesta el día previo al cumpleaños de Luis Miguel, y aunque me hubiese encantado poder estrenar la primera columna aquel 19 de abril de 2011, los tiempos de diseño de portada y demás tareas técnicas no lo permitieron. Así que “Diario de una Fan” se presentó ante el mundo la semana siguiente, y gracias a Dios fue muy bien recibida por todos, especialmente por los fans de Luis Miguel.

Jamás olvidaré los nervios que sentía al pensar que Luis Miguel podía leerme, ya que en “Sexenio México” su hermano Alejandro Basteri era presidente del consejo directivo. Imaginaba que no tardaría en enterarse de que esta fan había aceptado el reto de compartir semanalmente cómo su música la atraviesa, la acompaña y la sana, y expresar a viva voz que se siente feliz, agradecida y orgullosa de tenerlo en su vida. Sentía miedo de no estar a la altura de un artista tan grande, pues ni siquiera había tomado un curso de redacción. Pero la emoción, el honor, y el privilegio de esta oportunidad, me dieron la valentía necesaria para lanzarme. Decidí cerrar los ojos y transcribir lo que mi corazón dictaba, quizá con un vocabulario simple, dejando en claro que no era periodista ni escritora, sino una simple fan con la dicha de contar con un espacio público con llegada a todo el mundo. Y con aquellos relatos escritos de manera sencilla, pero cargados de detalles y emoción, logré que mis lectores los vivieran en primera persona, lo cual me llenó de satisfacción y gratitud.

Con el tiempo, y por sugerencia de unos amigos, decidí hacerle llegar en formato papel mis primeras columnas a Luis Miguel, a través de su manager. Meses después, recibí un mensaje especial que me emocionó hasta las lágrimas. Un ángel me escribió, alguien muy cercano a él (aclaro que no fue Alex), para contarme que había encontrado mi primer libro “Diario de una Fan” en la mesa de su suite. Pero la sorpresa no fue solo esa, sino saber que él la había invitado a hojearlo porque estaba encantado con aquellos relatos. Guardé esta anécdota durante todos estos años por respeto a la confianza depositada en mí, pero hoy, después de década y media, siento que ya no la traiciono compartiéndola. Lo hago con la finalidad de que sepan que, desde ese momento, le llevé cada nueva edición de mi libro con la seguridad de que iba a leerlo entusiasmado. ¡Sus historias también le llegaron!

Mi primera edición de Diario de una Fan

Volviendo a mis comienzos, desde el inicio conté con la invaluable ayuda de mi amiga del alma, Ana Freijo, colaborando como correctora del texto. Ya saben que siempre algo se escapa, y cuatro ojos ven más que dos. Pero su aporte fue mucho más allá, con ideas, sugerencias, y hasta un buen título cuando la inspiración no me llegaba. En este largo y hermoso camino, hemos trabajado incluso internadas en un hospital, nada nos detuvo a la hora de cumplir con la entrega de una columna. Recuerdo estar en la cama del hospital recuperándome de una cirugía, pidiendo ayuda para sentarme, encender la computadora y publicar mi columna en el portal de Sexenio México.

Este espacio que amo tanto me ha dado enormes satisfacciones, sobre todo la posibilidad de que muchos fans abrieran su corazón para compartir su historia de vida con Luis Miguel como uno de sus protagonistas. Testimonios divertidos, ocurrentes, intensos y conmovedores que dejaron huella en quienes los leyeron. Antes de este diario, quizá no fui demasiado consciente de lo que significa realmente Luis Miguel en nuestras vidas. Hoy, 15 años después y varias centenas de testimonios compartidos, puedo dar Fe de que vino a este mundo con un propósito claro. No solo nació dotado de una voz capaz de acariciar y reconfortar el alma, sino también con un talento interpretativo capaz de estremecer cada célula del cuerpo. No existe palabra capaz de resumir y reflejar lo que Luis Miguel nos hace sentir, porque son demasiados sentimientos extremadamente intensos. Para nosotros es felicidad, emoción, amor, pasión, sostén y fortaleza, no solo porque su resiliencia nos enseñó a encontrar la nuestra, sino porque además es el refugio al que acudimos cuando la vida nos lastima o pone a prueba.

Me siento sumamente agradecida con cada fan que compartió su historia, por la confianza y la valentía de abrir su corazón a tantísimos lectores alrededor del mundo. También agradezco a los que apoyaron este espacio desde la primera publicación y, por supuesto, a quienes se han sumado a lo largo de los años. Gracias por regalarme lo más valioso que tienen, su tiempo, el que invierten en leer cada relato con tanto amor y respeto, en comentar y compartir en sus espacios personales.

Hoy no puedo cerrar esta columna contándoles que se viene un nuevo disco o tour, pero sí puedo renovar mi compromiso de seguir llenando nuevas hojas de este diario con mis vivencias, las noticias de Luis Miguel que vayan surgiendo, y con nuevas historias de fans que nos hagan revivir momentos de tours pasados, emocionar con alguna anécdota, y, lo más importante, la posibilidad de aprender del otro con un efecto multiplicador. Necesitamos seguir trabajando en aprender a vivir más fieles a nuestros sentimientos, animándonos a luchar por nuestros sueños, a aprovechar cada instante, y a ser libres, sin miedo a la mirada ajena.

Gracias Luis Miguel por ser mi gran inspiración, y el protagonista de este rinconcito en el que se te quiere, se te admira, respeta y agradece tanto.

¡Felices primeros 15 años mi “Diario de una Fan”! me siento orgullosa de que cada una de tus páginas refleje la historia de un amor como no hay otro igual.

Euge Cabral

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