Cuando es para ti… ¡Ni aunque te quites!

Maria Eugenia Cabral
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Por fin llegó Abril, y este año será mucho más especial e intenso que de costumbre, puesto que además de celebrar el cumpleaños de Luis Miguel podremos conocer la única verdad en torno a la historia del cantante latino más importante del mundo. Acaba de confirmarse que la fecha elegida para su estreno mundial será el próximo 22 de abril, y que se emitirá un capítulo por semana a las 9 pm, hora de México. Los afortunados fans de la cadena de televisión Telemundo, encargada de la transmisión de la bioserie en EEUU y Puerto Rico –cabe recordar que la plataforma Netflix lo hará para Latinoamérica y España-, podrán gozar en forma exclusiva de una Avant Premiere en la ciudad de Los Ángeles, que se llevará a cabo el día 12. La noticia del estreno desató la algarabía entre los fans, quienes estábamos padeciendo un nivel de ansiedad incontrolable por saber cuándo pondríamos fin a esta espera. También se dieron a conocer las imágenes del tráiler oficial, las que dejan al descubierto una suprema actuación de Diego Boneta, no solo interpretándolo como actor sino como cantante, junto a un gran elenco y una producción digna de ‘El Rey’. 

Luego de brindarles la información más relevante por estos días, no quiero extenderme porque deseo presentarles la historia de una experiencia muy especial que les tocó vivir a unos amigos muy queridos. El domingo 25 de marzo se contactaron para compartir conmigo la felicidad y emoción de haber cumplido uno de sus más grandes anhelos, así que tuve el honor de ser la primera en saber que el destino los había reunido con Luis Miguel en Acapulco. Fue tan grande la conmoción al ver materializado el sueño de esta familia que lo quiere y admira tanto que rompí en llanto,  pero la emoción disparó aún más los latidos de mi corazón cuando me dijeron: “Euge, lo tenemos aquí mismo a nuestro lado”… les juro que por un momento aluciné con la posibilidad de que le pasaran el teléfono para por fin decirle personalmente que lo quiero y cuánto necesito abrazarlo, pero siempre la razón te devuelve los pies sobre la tierra. Lo que ellos vivieron fue realmente maravilloso, y Moni no solo será la encargada de relatarles con lujo de detalles el instante en que el destino decidió ponerlos frente a Miky, sino también cómo llegó a sus vidas:

El inicio…

Eran las 10:00 de la mañana, de uno de los primeros días del año 1990, y mi esposo Jaime (con escasos 7 años) no podía ocultar la emoción de viajar por primera vez a conocer el mar junto a sus hermanos. Sus papás quisieron llevarlos a celebrar el Año Nuevo al bello puerto de Acapulco a bordo de su Dodge Dart y, después de 5 horas de camino desde su hogar, pudieron sentir en el ambiente la humedad salada de la costa que anunciaba la cercanía con el mar.

Jaime recuerda con gran alegría aquellos primeros instantes en que bajaron por la cordillera con destino a la bahía más famosa del mundo, pues le impresionó la inmensidad del mar y aquel azul profundo de sus aguas, trayecto en que los acompañó en todo momento el cassette favorito de su papá por aquel entonces: “Busca a una Mujer”, de Luis Miguel. Micky con su música evocaba claramente escenas de completa felicidad en Acapulco, la playa más popular del país, y una de las más reconocidas a nivel mundial. Y es que finalmente… ¿Quién no tiene recuerdos de su vida con ‘El Sol de México’ como su soundtrack, y no lo siente tan propio como si fuera parte de su familia? Creo que nadie y mucho menos si eres mexicano.

Pasaron los años y posteriormente, siempre junto a sus padres y hermanos, tuvo la fortuna de ir a sus conciertos, el primero de ellos en nuestra ciudad natal, Toluca, Estado de México. Por esos tiempos se estaba celebrando la gira “Aries”, y el escenario elegido para tal ocasión fue el Estadio “Nemesio Diez”, mejor conocido como “La Bombonera”, por el tamaño y parecido con el mundialmente histórico recinto bonaerense. Fue la primera vez que lo vieron en acción y, sin dudas, pudieron comprobar que es la mejor voz que ha dado este país. Aquella presentación provocó en Jaime, su padre y su hermano, una profunda admiración y respeto por alguien que disfrutaba y se entregaba completamente en cada canción. Cada nota lograba transportarlos a un rincón mágico de México -Acapulco, Veracruz, Guadalajara y Ciudad de México- al que habían viajado escuchándolo por carretera. Sus interpretaciones los llenaban de energía o de romanticismo, especialmente a mi suegro que siempre fue un romántico empedernido que creció escuchando boleros en casa de sus padres, y en su madre y hermana despertó toda clase de sentimientos que podrían resumirse en fanatismo. Jaime cuenta que al final del concierto observaron a Micky sonriendo en los vestidores del estadio, a través de las pantallas dispuestas en la cancha, y que mientras todos coreaban el clásico “otra, otra, otra” él se tocaba el oído haciéndole entender al público que no escuchaba, lo que obligó a los asistentes a dejar su garganta ahí con tal que regresara y cantara. Y así fue, volvió para consentirlos con “No culpes a la noche”, dejando impactadas y felices a 20.000 almas.

Luego vinieron más giras en el Auditorio Nacional, donde mi esposo y su familia disfrutaron nuevamente de Luis Miguel y, en cada ocasión, quedaban absolutamente convencidos de que estaban viendo al mejor cantante mexicano de la historia.

Pasó el tiempo y en 2006 Jaime y yo nos conocimos -he de confesar que para aquel entonces yo no era muy fan de ‘El Rey’. Posteriormente en 2007, y precisamente en un viaje que hicimos al maravilloso puerto de Acapulco (como verán, ¡Siempre Acapulco!), adquirimos en una plaza comercial una copia de “20 Años” (material con el balance perfecto entre la balada y el Up-tempo), disco que para muchos, incluyéndonos, es la mejor manera de disfrutar de ese maravilloso puerto. Ahí estaba Luis Miguel, continuamente acompañándonos en nuestras aventuras.

Años más tarde y gracias a mi adorado esposo, quien me dio la oportunidad de escuchar cantar a Micky en varias ocasiones en el Auditorio Nacional, quedé completamente cautivada por su gran talento interpretativo y su hermosa voz, pero, sobre todo, por el gran ser humano que vive detrás del ídolo. Ahí fue donde mi pasión por Micky nació, siempre compartida por el más grande admirador que conozco: Jaime.

Esa Niña…

El 15 febrero de 2015, con la gira “Déjà Vu” en su máximo esplendor, asistimos nuevamente al Coloso de Reforma. Todo fue perfecto, nos sentimos muy felices por conocer finalmente a Euge en persona y la posibilidad de estar cerca de ‘El Sol’, que nos deleitó con su incomparable voz e interpretaciones. En esa ocasión tuvimos el placer de conocer a Marthita Codó, quien por cierto acaba de festejar de manera espectacular 300 conciertos junto a Luis Miguel en ese recinto, y a Anita y Viviana que viajaron desde Argentina. Nunca olvidaremos el gesto tan hermoso que tuvieron estas argentinas al regalarme una de las bellísimas y tan especiales rosas blancas, gracias de corazón a las tres.

Permanecerá en nuestra memoria esa noche especial en la que concurrimos con nuestra hija mayor, la que ya tenía varios conciertos en su haber incluso desde antes de nacer, y con la menor en mi vientre, que llegó a nuestras vidas semanas después de aquella cita. Cuando por fin Micky se preparó para cantar “Esa niña” me decidí, con muchos nervios y emoción me acerqué al escenario. Ahí estaba yo, a menos de un mes de dar a luz a mi hija pequeña, levantando a la mayor en brazos para que Luis Miguel la descubriera. En un principio los encargados de seguridad del Auditorio Nacional trataron de persuadirme para que no me acercara más al escenario, y justo cuando creí que todo estaba perdido Micky nos vio, nos regaló una enorme sonrisa, y empezó a señalarme para que acudiera a su encuentro. En ese momento, como un auténtico sueño, se le escuchaba cantar “Eres tú, o tú o tú o tú…” y, todavía en trance, me preguntaba “¿Yo?” mientras le observaba obnubilada y él asentía con la cabeza. Entonces sus colaboradores me ayudaron muy amablemente a continuar mi camino hacia el escenario, donde Micky con mucha ternura esperaba a mi pequeña hija para regalarle un beso, después se inclinó hacia mí, me dio la mano y me dijo: “Gracias”. No sé cómo pude regresar a mi lugar donde Jaime aguardaba lleno de emoción y felicidad, orgulloso al recibir las felicitaciones de la gente que había presenciado mi hazaña de llegar hasta ‘El Rey’.

La Fiesta del Mariachi…

Cuando supimos que Luis Miguel lanzaría un trabajo inédito, Jaime y yo nos dispusimos a conocer el nuevo material que es maravilloso de principio a fin, incluso con ese video en el magnífico San Miguel de Allende. Definitivamente volvió a conectar con nosotros de manera muy profunda, no sólo por las grandes canciones que lo conforman, sino porque al escuchar “No discutamos”, del grandísimo cantautor mexicano Juan Gabriel, nos imaginamos lo emocionante que hubiera sido escuchar ese dueto del que tanto se habló durante años y que lamentablemente no pudo concretarse.

Con ese aire nostálgico y de alegría, por verlo de nueva cuenta pisar el escenario y estremecernos con cada una de sus interpretaciones, nos planteamos regresar a verlo a su casa, el Auditorio Nacional. Pero tuvimos que cambiar de residencia y esto originó que esa oportunidad escapara a nuestras posibilidades, por lo que nos propusimos verlo en otro lugar. Y qué mejor sitio para nuestra cita que el Puerto de Acapulco, lugar donde había pasado una parte significativa de su vida y al que siempre regresa con tanto cariño. Sin importar la doble conexión vía aérea (con todo y nuestras hijas), decidimos ir a verlo en plan LuisMiguelero y cumpleañero, ya que Jaime cumplió 36 años el pasado 25 de Marzo, precisamente el día después del concierto.

Por si no se han dado cuenta llegamos al origen de nuestras Mickyaventuras… ¡Siempre Acapulco! Arribamos a este lugar paradisíaco con toda la actitud para festejar el cumpleaños, pasar unos días de sol, arena y mar, sin saber que lo mejor estaba por venir. Nos hospedamos en el hotel “Princess” que se encuentra en playa “Revolcadero” (más que agradecidos a todo su equipo por el excelente servicio que ofrecen), ya que deseábamos estar lo más cerca posible del recinto donde se llevaría a cabo el concierto.

Sin sangre en las venas…

Al llegar el día, 24 de Marzo en el Expo Forum Imperial, mi esposo, nuestras hijas y yo nos dispusimos a unirnos a 10.000 voces para corear junto a él todos sus éxitos, sin embargo, al llegar al lugar, nos percatamos que ni el recinto ni el escenario eran dignos de la producción de Luis Miguel, pero aun así felices esperamos que tocara el momento de deleitarnos con su voz.

El concierto comenzó y, más allá de la emoción de verlo nuevamente, con tristeza vimos que desde el inicio Micky se encontraba a disgusto con el sonido y no podía desenvolverse en el escenario como quería. El sonido carecía de la calidad y fuerza que lo caracterizan, y la frustración que sentía la vivimos todos los asistentes en carne propia. Debo decir que quienes somos verdaderamente sus seguidores comprendemos que en muchas ocasiones las fallas son ocasionadas por situaciones externas a Luis Miguel e inclusive a su producción, y en este caso eso había ocurrido (Es importante remarcarlo porque es muy molesto leer en la prensa, o en las redes sociales, comentarios en su contra sin fundamentos). Finalmente y como han leído, trató de salvar la situación con su staff hasta último momento, y con evidente tristeza y molestia tuvo a bien explicarnos lo que pasaba diciéndonos: “Discúlpenme por favor, me parece que ya se escucha mejor, intentaremos otra canción, ¡hoy no hay reglas!”.

Cantamos junto a él varios de sus éxitos pero desgraciadamente, como no pudo hacerse más nada para mejorar los inconvenientes, se retiró. El sonido local nos hizo hincapié en que guardásemos los boletos como contraseña, ya que Luis Miguel y su producción se comprometían a reponer la cita a la brevedad posible. Desconsolados, pero comprendiendo la situación, nos retiramos en silencio. Pasada la media noche comenzamos el cumpleaños sin sangre en las venas, sumamente tristes, pero al momento del descanso nos llegó el comunicado de la reposición del concierto para el lunes 26 de marzo, y esto disparó la esperanza con un dejo de alegría.

Un mundo raro…

Al día siguiente, y ya con los ánimos un poco más repuestos al ver que varias cuentas oficiales confirmaban la reprogramación del concierto para el día siguiente, nos levantamos con la mejor actitud para disfrutar del cumpleaños de Jaime. Después de las clásicas “Mañanitas” bajamos a divertirnos y, aunque nuestra idea consistió en que no hubiese un plan determinado, un stand de “Xtasea” -la tirolesa más grande del mundo que pasa sobre la pequeña y hermosa bahía de Puerto Marqués- tentó a Jaime con dicha experiencia y decidió obsequiársela en su día. Él sabe que a mí no me gustan mucho ese tipo de aventuras sobrecargadas de adrenalina, así que reservamos el lanzamiento de las 6:00 de la tarde y nosotras solo fuimos como espectadoras. El horario no fue elegido al azar, ya que deseaba ver la mundialmente famosa puesta del sol desde el aire. Según mi esposo más que una experiencia llena de emoción o adrenalina es una oportunidad bellísima de disfrutar de vistas hermosas de la bahía, junto a una sensación de libertad incomparable. Llegamos con 15 minutos de anticipación tal cual lo habían solicitado, Jaime subió a una camioneta que lo llevó hasta el punto de partida, y nosotras abordamos la que nos conduciría a la meta. Cabe destacar que allí se encuentra el restaurante “Península”, del Chef español Juantxo Sánchez, lugar que cuenta con una vista inigualable de Acapulco, la bahía de Puerto Marqués, y del atardecer.

Comenzaron a subir por las empinadas montañas hasta el punto de salida, Jaime disfrutaba de los paisajes mientras muy atento observaba el video de seguridad que brinda las indicaciones para disfrutar de la mejor manera posible el lanzamiento. Él no llevaba sus lentes al llegar a destino, ya que estaba próximo al lanzamiento, situación que lo llevó a dudar respecto a la imagen que sus ojos le devolvían, así que no hizo mucho caso porque lo más probable era que se estuviese confundiendo. ¿Pero cuál fue su sorpresa? al acercarse al punto de salida confirmó que sí era Luis Miguel, su hermano Alejandro y uno de sus grandes amigos. Aunque Jaime no se lo creía actuó muy normal diciendo “Buenas tardes”, y luego estrechó la mano de Micky, que sonrió y le devolvió el saludo de manera muy educada: “Muy buenas tardes señor”. Así también ocurrió con Alejandro, quien de igual manera le ofreció su mano para saludarlo. Mi esposo estaba como en las nubes, viendo cómo bromeaban aquellos entrañables amigos, hasta que en un momento se dio cuenta que Alejandro se dirigía a él diciéndole: “Oye, ¿me decías que tu nombre es…?”, “Jaime”, respondió. “Ah sí, oye, ¿Verdad que no se siente nada Jaime?” Y él, como ya había subido a otras tirolesas le dijo: “Pues la verdad no se siente nada, es muy bonito”. Entonces Alex le dijo a Micky: “Bro, ¿ya ves? Súbete”; Luis Miguel procedió a mirar y abrazar a mi esposo mientras expresó: “Tal vez en otra ocasión, ja ja”.

Jaime estaba soñando, Luis Miguel lo abrazaba como si fuesen grandes amigos, él también le pasó su brazo por la espalda y le dijo: “Oye, soy muy, muy, muy fan tuyo, te admiro y te respeto, ¡Gracias por todo! Y lo siento porque ayer no todo salió bien –refiriéndose a lo ocurrido la noche anterior-”, a lo que le respondió: “Muchas gracias, es usted muy amable, mañana estaremos ahí de regreso”. En ese momento mi esposo escuchó su nombre para proceder con su lanzamiento y, aunque estaba tranquilo, le costó creer lo que había vivido. Y 3, 2, 1… ¡¡¡fuera!!! La maravillosa experiencia de la libertad.

2 minutos con 30 segundos después estaba en la meta y el staff procedía a quitarle el equipo de seguridad, a lo lejos mis pequeñas emocionadas gritaban: “¡Papá, papá, papá!”, sin siquiera imaginarse lo que había pasado. Cuando por fin se acercó a nosotras nos dijo “¿A quién crees que acabo de saludar allá arriba?” yo incrédula respondí: “Nooo, ¿En serio?, ¿En serio?”, su cara de felicidad lo decía todo. No caben dudas de que Dios es grande y que lo sueños, cuando los deseas desde lo más profundo del corazón, se cumplen tarde o temprano. Y he aquí la prueba, pues después del viaje tan largo que hicimos especialmente para celebrar su cumpleaños en Acapulco junto a Micky, quien no sólo forma parte del soundtrack de nuestra vida sino que también es parte de la familia por el amor tan grande e incondicional que le tenemos, lo habíamos logrado como nunca antes lo imaginamos. Minutos más tarde proseguimos con el festejo en el Restaurante Península, y fue ahí donde tuvimos la enorme dicha de acercarnos a Micky para decirle lo mucho que lo queremos y admiramos. En ese instante mi mayor felicidad fue expresarle lo que siempre soñé que le diría cuando tuviese el privilegio de conocerlo, situación que al igual que muchas incondicionales la había vivido en mis sueños. Recuerdo haberle dicho: “Siempre estaremos contigo, ¡Siempre!”, mientras miraba sus hermosos ojos. Él respondió “Muchas gracias, de verdad”, entonces aprovechamos para contarle que ya le había obsequiado un beso a nuestra hija mayor en el Auditorio Nacional tres años atrás, y que ahora le llevábamos hasta Acapulco a la más pequeña que también quería conocerlo. Luego Micky accedió a inmortalizar el encuentro con esta hermosa fotografía que nos hará recordar aquel mágico momento en el que pudimos convivir junto a él, el cual anhelamos se repita, para poder seguir agradeciéndole desde el corazón a ese pequeño niño que con su incomparable voz, sensibilidad y talento le ha dado, a través de los años, la vida misma a su carrera y a su público, llenando de amor, emociones, aventuras y fantasías el alma de tanta gente que lo admira y quiere en todas las latitudes.

Familia Funes

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