Luis Miguel y la montaña rusa de emociones que provoca un nuevo tour

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Hola mis queridos lectores, ¿cómo están? Imagino que, como todo fan de Luis Miguel, con la ansiedad en su máxima expresión. Desde que se anunció, el pasado 21 de septiembre, un nuevo tour para el próximo año, se desató una euforia generalizada que se acrecienta con el correr de los días y con la ausencia de detalles que amplíen dicha información.

Hay una lista de cualidades que amo del señor Luis Miguel, y una de ellas es, sin dudas, que nos sorprenda cuando menos lo esperamos. ¿Quién iba a decir que arrancaríamos la semana con la noticia más ansiada y esperada por quienes lo amamos y necesitamos tanto? Solo él puede hacer semejante anuncio, sin más detalles, y revolucionar al mundo entero. Una vez más, se confirma que Luis Miguel no necesita nada más que su voz y su presencia para seguir escribiendo una historia que será muy difícil de igualar por otro artista.
Pasarán los años y su música seguirá vigente como el primer día. Porque, cuando un artista genera una conexión tan especial con el público y su voz es capaz de llevarnos al éxtasis -un estado en el que encontramos un verdadero refugio para abstraernos de la realidad, al menos por un rato-, se crea un pacto de amor para toda la vida. Pero no puedo decir que solo es la voz de Luis Miguel la que nos rescata y nos sana un poquito, porque es un combo: es su mirada, su sonrisa, un guiño de sus ojos, y la ilusión de volver a vivir juntos tantísimos momentos inolvidables.
Tampoco llega la ansiedad únicamente por la felicidad de volver a verlo, sino por las mil y una preguntas «típicas de fan» que empiezan a surgir. ¿Cuándo saldrán los tickets a la venta? ¿Cuánto aumentará el valor? ¿Vendrá a mi ciudad? ¿En qué venue se presentará? ¿Tendremos tiempo de ahorrar? ¿Cuál será la tarjeta de crédito con la que se podrá acceder a la preventa? ¿Conseguiremos buenos lugares? ¿Habrá disco nuevo? Ante tanta incertidumbre, lo realmente cierto e importante es que Luis Miguel regresa a los escenarios para celebrar sus 45 años de carrera, y eligió hacerlo con nosotros.
Si algún lector llegó hasta acá, desconociendo la manera en que los fans de Luis Miguel vivimos esta gran noticia, lo invito a que me acompañe hasta el final, porque sentirá en primera persona lo que es treparse a una verdadera montaña rusa de emociones, con obstáculos a sortear, como el mismísimo Runner Coaster de Google Play.
Desde que se lanza la noticia de un nuevo tour, nuestro sueño deja de ser reparador para dar paso a la temporada de pesadillas, las que giran alrededor de la compra de tickets. A esto hay que sumarle que se duerme cerrando un solo ojo y con los oídos en modo alerta, ya que hemos activado las notificaciones para que el móvil nos avise sobre nuevas publicaciones en las redes sociales del artista y del promotor del concierto. Cabe destacar, para aumentar aún más la tensión, que por lo general el anuncio es de manera sorpresiva y prácticamente de un día para otro, para no darle demasiado tiempo a la reventa.
Seguido al anuncio, hay que confirmar si tenemos la bendita tarjeta de crédito auspiciante del evento; caso contrario, no podremos acceder a una compra anticipada. Ya sabemos que Luis Miguel agota en cuestión de minutos, así que se torna de interés nacional prioritario conseguir la famosa tarjeta con tan poco tiempo de antelación, la que no solo es de un determinado banco, sino también es de un determinado color (black). Si no contamos con la dicha de tenerla como medio de pago, debemos iniciar el protocolo de búsqueda inminente entre familiares, amigos, vecino o, simplemente, conocidos, si es necesario.
También nos quita el sueño el costo de los tickets, los que no han sido demasiado accesibles en los últimos años y cuyos valores han aumentado exponencialmente en cada nueva gira. Esto genera angustia porque necesitamos vivir la experiencia completa, lo que significa estar cerca del escenario para no perdernos ningún detalle y, de ser posible, hacer contacto visual con los ojos más bellos y sensuales del planeta.
Que los tickets hayan sido demasiado caros, especialmente en algunos países en los que su valor llegó a equivaler a un sueldo promedio, limita la cantidad de conciertos a los que podremos asistir. Pero, lo más abrumador de todo, es saber que muchísimos fans no están en condiciones de afrontar semejante gasto, siendo gente que se la pasa trabajando la mayor parte del día en un puesto mal pago, y eso pone en jaque la posibilidad de acceder a un concierto. Cabe aclarar, por si alguien tiene una idea equivocada, que los costos de los tickets no dependen del artista.
Aunque muchos fans se consuelan yendo a escucharlo desde afuera, uno siente la impotencia de no poder hacer nada al respecto. Pero jamás pierdo la esperanza de que un milagro pueda ayudar a todos los que aman de verdad a Miky y sueñan con acompañarlo una noche de concierto. Este tema lo traigo a la columna porque hoy, en un número considerable de chats, resulta la mayor preocupación entre los fans.
Siguiendo la cronología de los sucesos, una vez que tenemos en mano la dichosa tarjeta, solo resta esperar la llegada del momento de la adquisición del ticket. Esa noche previa cuesta conciliar el sueño; genera mucha ansiedad y preocupación la incertidumbre de saber si vamos a conseguir un sitio que nos permita tener a Luis Miguel cerca, como lo hemos venido soñando.
La luz del día nos encuentra maquinando una serie de posibilidades para lograrlo. Así que desayunamos y vamos alistando el operativo compra de entradas, al que están convocados todos los familiares y amigos que generosamente se vieron obligados por el vínculo que nos une. Cada uno cuenta con el link de compra, con los tips para ingresar lo más rápido posible al inicio de la venta, con los datos de la tarjeta a mano y el sector al que debe dirigirse. Esto merece un tema aparte, ya que, a la hora de comprar, se reparten los mejores sectores entre los que van a probar suerte, ya que así se podrán abarcar más zonas y elegir la mejor ubicación. También se procede a crear un grupo de WhatsApp bajo el nombre de «Entradas» con el fin de realizar una llamada grupal en vivo y en directo, para decidir juntos la mejor opción. No sé si quedó suficientemente claro que esta cantidad de personas estará intentando comprar para una sola fan, porque saben que le va la vida en ello.
Los instantes previos a la hora señalada damos vueltas en círculos, miramos el reloj cada 30 segundos, nos agarra dolor de estómago, la boca se seca, y las manos sudan y tiemblan por los nervios. Actualizamos la página de compra una y otra vez, esperando el momento en el que arrancará la sala de espera hacia la fila virtual. Cuando estamos dentro comienza la verdadera cuenta regresiva que nos llevará a la locura total o al llanto sin parar, si nos informa que nuestro número de orden en la fila tiene 4 o más dígitos. Iniciamos la llamada grupal, para conocer los números de orden que nos asignó el sistema, y ver quién será el primero en entrar. Cuando el afortunado logra ingresar a la compra e informa lo que hay disponible, debemos tomar una decisión difícil cuando no está lo que hemos ido a buscar, entiéndase, la fila 00. Cuesta aceptarlo, pero hay que dejar de lado al corazón y darle paso a la razón al momento de elegir alguna opción que nos conforme, puesto que es eso o quedar fuera del evento, llorando a mares en las puertas del estadio.
Pero si todo sale medianamente bien y conseguimos un buen lugar, llega otro momento de suma tensión. Hay que apurarse a pagar el ticket porque tenemos escasos minutos para ingresar los dieciséis números de la tarjeta de crédito sin errores, el código, la fecha de expiración, nombre completo, documento de identidad, etc., porque en un,dos, tres el tiempo expira. Una vez que hacemos este trámite viene la parte crucial: cuando se hace click en «pagar» y el botón se convierte en unos puntitos suspensivos que van y vienen en forma horizontal, o en un pequeño circulo que gira sin parar. Este momento, que se torna interminable, eleva las pulsaciones al punto de sentir que el corazón va a traspasar el pecho. Necesitamos que el sistema deje de procesar y nos devuelva un «Tu compra fue realizada con éxito», para por fin terminar con esta agonía y gritar de alegría. Pero no, resulta que como la página está desbordada de gente comprando, te lanza nuevamente a la fila virtual, al orden cinco mil y algo, y ahí es cuando gritas y lloras de rabia e impotencia.
Pero en la práctica no es el único escenario posible, ya que nos ha pasado que nos devuelva la famosa frase «Operación no autorizada por la entidad financiera», cuando tenemos el suficiente crédito para la compra. Pues resulta que cuando los montos son muy elevados, ante tantas estafas, las tarjetas de créditos los rechazan por defecto. Y ahí es cuando la locura se apodera de nosotras, porque hay que volver a intentar agarrar ese famoso ticket que ya habíamos seleccionado, y probar la compra con otra tarjeta, la que teníamos como plan B. Este sistema deja afuera al grupo de fans leales e incondicionales que sigue al artista de cerca, ya que ninguna hemos podido conseguir buenas ubicaciones con este método de venta.
Gracias a Dios y al equipo de Luis Miguel, quienes -sé de buena fuente- que se ocuparon personalmente de que se destine un buen sitio para los fans, el tour pasado no sufrimos tal agonía. Espero con mucha Fe, que pueda repetirse este hermoso gesto en este nuevo tour, porque no solo los fans disfrutamos de tener a Luis Miguel cerca para brindarle nuestro amor y gratitud, sino que él también lo necesita.
Prosiguiendo, una vez que logramos ese pase al paraíso, lo único que resta es prepararnos para vivir nuevas aventuras junto a El Rey y a tantísimos fans que viajan desde otras ciudades y países. Lo que se vive antes, durante y después de cada concierto no se los puedo contar; para saber lo que realmente se siente hay que vivirlo en carne propia. Pero les puedo asegurar que no se compara con nada: es amor, pasión, locura desatada como dice su canción. Es magia pura, la que Luis Miguel genera en nosotros y a su alrededor, la misma que nos hace sentir en el cielo estando con los pies bien clavados en la tierra.
Se habla de un tour que abarcará los años 2027 y 2028, y no tengo dudas de que Luis Miguel querrá volver a batir un nuevo récord de presentaciones. Si me preguntan hoy cuál es mi sueño les diría: hacer el tour completo reseñando cada concierto, entrevistando a fans antes y después de cada presentación para encontrar historias fascinantes, y, por qué no, ayudando a cumplir algunos sueños en el camino. En fin… se vale fantasear.
Los mantendré informados por acá y por mis redes sociales, respecto a las novedades que vayan surgiendo. También pueden sumarse a mi canal de difusión de WhatsApp, el cual es una gran herramienta porque mantiene privado (oculto) el número de teléfono de todos. Ni ustedes pueden ver el mío ni yo el de ustedes. Aquí les comparto la invitación: https://whatsapp.com/channel/0029Vb7pfe9LdQel3Uwnlj3n
Estén atentos que seguro pronto contamos con más información.
Deseo despedirme con este mensaje: Miky, gracias por elegir a tu público una vez más, porque solo de ti depende la posibilidad que tenemos de volver a disfrutarte. Te amamos con el alma.
Euge Cabral