El amor incondicional de sus fans en las letras de un diario

Euge Cabral
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El amor incondicional de sus fans en las letras de un diarioHabía barajado la posibilidad de entregarle a Luis Miguel mi “Diario de una Fan”, Edición 4, en algún concierto en el futuro (ese era mi plan B si no ocurría un encuentro con fans, como supo hacerlo hace años atrás), pues siempre soñé -desde que comencé la aventura de plasmar en papel mis vivencias y la de los fans- con la posibilidad de que me lo recibiera en mano. Durante estos años no me había animado por diferentes motivos, pero en México decidí dejar de lado mis inseguridades y atreverme a concretar mi anhelo. Como les conté, hace dos columnas atrás, pude lograrlo en mi primer concierto en el Auditorio Nacional, momento que podrán revivir por ustedes mismos de la mano del video que aquí les comparto, el cual fue captado por una gran fan de ‘El Sol’, mi querida Telma.

Recuerdo haber pensado, al escuchar la introducción de “Amorcito corazón”, que esta canción podía darle el marco perfecto al instante que con tanta emoción aguardaba. Y tal parece que así lo decreté porque, mientras Miky la interpretaba, hizo contacto visual con el libro y comprendió claramente mi intención. Así fue como sin pérdida de tiempo se acercó, lo tomó en sus manos, se detuvo un instante para observarlo, e inmediatamente lo entregó en guarda a su seguridad personal. Después, como acostumbra luego de recibir un obsequio, regresó a mi encuentro para agradecerme con un guiño de ojo, una hermosa sonrisa, y un fuerte apretón de manos. En ese momento respiré hondo y exhalé con fuerza, con la tranquilidad de haber cumplido mi promesa a los fans partícipes de esa edición, ¡Ya era un hecho! Luis Miguel ya tenía en su poder aquellos conmovedores relatos.

Aquellas personas que esperaban ver concretado mi deseo compartieron mi emoción, como lo hace nuestra propia familia cuando uno de sus miembros alcanza la felicidad. En el lapso de unos minutos recibí muchos abrazos portadores de las felicitaciones más cálidas, los que me devolvieron a la realidad después de un viaje hasta el infinito a bordo de la nave de los sueños.

Cuando mis latidos recobraron su ritmo normal y recuperé la conciencia, fui capaz de disfrutar del concierto al máximo. Esa noche Luis Miguel se encargó de propiciar continuamente el contacto con el público -algo digno de destacar porque no deja de repetirlo concierto tras concierto-, y sucedió algo muy curioso cuando se dirigió hacia uno de los extremos del escenario para admirar a los asistentes de los pisos superiores del Auditorio. Me sorprendió –y a él también- que un fan lo llamara muy insistentemente con todo tipo de señas desde el balcón. Todos entendimos que deseaba estrechar su mano, aunque a esas aturas sólo iba a lograr rozar los dedos de Luis Miguel, en el mejor de los casos. Ese fan se apoderó de la atención de todos porque se deshizo en gestos con tal de alcanzar su cometido, pero para ello ‘El Rey’ debía poner en juego toda su destreza física. Miky se quedó observándolo un largo rato, hasta que no pudo contenerse más y con un tono pícaro le dijo: “Si fueras mujer, sí” (pues una de sus cualidades es el gran sentido del humor). Luego regresó hacia el centro del escenario y prosiguió con sus inmaculadas interpretaciones.

Con el correr de los minutos fuimos testigos de una escena tan divertida como inesperada. Cuando Miky emprendió nuevamente su camino hacia la zona del balcón, las luces dejaron al descubierto al fan que no se daba por vencido, ya que había doblado la apuesta cambiando considerablemente su aspecto físico, el que lucía diferente a consecuencia de una cabellera larga y rubia. No me pregunten cómo hizo para conseguir una peluca en tan solo 20 minutos, pero ahí estaba retando a Luis Miguel a cumplir su palabra. Cuando ‘El Rey’ lo vio agitar la melena rubia de un lado a otro, e imitar los gestos de una mujer, soltó una carcajada y no pudo más que ir a saludarlo, se lo había ganado en buena ley.

Sobre el final de la velada todo el mundo sabe que ‘El Sol’ lanza pelotas gigantes al público -impresas con su nombre- para despedirse, pero lo que yo no sabía es que el broche de oro de un concierto más que inolvidable sería la posibilidad de quedarme con una de ésas como souvenir. Agradecida concluyo, que fue una velada perfecta que llevaré grabada en mi corazón por siempre.

Inmediatamente al finalizar el concierto se acercó a entrevistarme la periodista Inés Moreno, pues ella estaba muy cerquita mío y había presenciado la entrega del libro. Me hizo varias preguntas pero específicamente se centró en mis sensaciones ante este acontecimiento, y se interesó en conocer mi primera experiencia en el Auditorio Nacional. Estaba eufórica y desbordada por las emociones, pero fui capaz de disimular aquel estado anímico mientras duró la entrevista.

Con un grupo de fans nos fuimos a celebrar a un restaurante que está muy cerca del Auditorio, donde cenamos muy rico, y mientras platicábamos no dejaban de llegarme todo tipo de mensajes –a través de las redes sociales- por parte de fans que estaban siguiendo todo lo acontecido desde diferentes lugares del planeta. Ya es una tradición que acompañemos a Luis Miguel en sus presentaciones algunos lo hacen físicamente y otros a la distancia, es por ello que todos estaban atentos a lo que se vivió en el Auditorio Nacional esa noche.

Me sorprendí leyendo varios mensajes porque no había pasado ni una hora de la finalización del concierto, y ya me estaban preguntando si el libro que había recibido Luis Miguel, del que hablaba un reconocido periódico de México en una de sus notas, era el mío. ¡No podía creer que ese hecho hubiera llegado tan lejos! Qué lindo que los medios no hayan dejado pasar ese momento y le dieron el valor que se merecía, ya que, aunque ellos no lo supieron, ese libro no era uno más del montón sino el contenedor de la obra más bonita: La historia de un amor incondicional, el de sus fans.

Luego de un día muy intenso llegó la hora del descanso, pues había que recobrar fuerzas para continuar descubriendo México con la luz del día.

No quisiera terminar con el texto de esta columna sin contarles que este espacio está de aniversario, puesto que el pasado 26 de abril cumplió 4 años de publicaciones semanales ininterrumpidas. Jamás me cansaré de repetir, que me llena de orgullo que Luis Miguel sea el único artista en la historia que cuenta con una columna dedicada a él en forma exclusiva; lugar en el que quedarán inmortalizados los hechos trascendentales de su carrera, como así también el cariño, la admiración y la gratitud eterna de sus fans.

Agradezco con todo el corazón a mis lectores por el gran apoyo, no saben cuánto valoro el tiempo que le dedican a esta columna. Gracias a Grupo Sexenio por la invitación a plasmar mi pasión en las hojas de este diario, y un gracias especial a Luis Miguel por ser quien me motiva a escribir, despertando en mí las sensaciones más bonitas. Y por último, y no por eso menos importante, gracias a mi querida Ana Freijo por ser la revisora oficial del texto antes de ser publicado, por sus consejos y opiniones.

Euge Cabral

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