El universo siempre conspira a favor de los sueños

Euge Cabral
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Comenzó el mes de agosto y con él, nuestras ilusiones se renuevan porque la magia de Luis Miguel se acerca. Sólo restan 25 días para que el Sol regrese a los escenarios y estamos más que ansiosos de que llegue ese gran momento.

Sabemos que Miky está abocado al relax y disfrutando a pleno de una de las cosas que más le gusta hacer -pasear en su yate y estar en contacto con la naturaleza- y eso nos llena de gozo, pues sabemos que necesita recargar energías para luego brindárnosla por completo.

Desde aquel 23 de marzo pasado, día de su último concierto en México, los fans nos hemos dedicado a revivir sus shows en videos e imágenes que llevamos grabadas a fuego en nuestras retinas. Hemos recorrido su carrera desde sus comienzos viajando por sus éxitos, entrevistas, conciertos, etc. y nada es más placentero que zambullirse de vez en cuando en Youtube para descubrir algún video inédito de nuestro Sol. Valerse de estos recuerdos es la manera  más reconfortante que hemos encontrado de atravesar este tiempo de ausencia –inevitable y necesario- y claro está, de hacerlo más llevadero.

Luis Miguel es capaz de transmitirnos fuerza, paz y felicidad por el solo hecho de observarlo en una imagen… evidentemente es un ser que irradia luz al que Dios le regaló múltiples dones -hemos llegado a esta conclusión en repetidas oportunidades.

Nadie pasa por esta vida sin un propósito concreto y él lo expresó claramente cuando dijo: “Tengo la responsabilidad de mandar un mensaje de amor, paz y buenos sentimientos”. Y hablando de sus dones éste es uno: tiene la capacidad de transmitirnos ese mensaje de mil maneras -con su voz, gestos, miradas, palabras- y en todas, el resultado es eficaz, logramos captarlo al instante.

En la actualidad existen talleres de oratoria, también llamados seminarios, que se centran en los pasos a seguir para que nuestro receptor entienda claramente el mensaje. En esta era es cada vez más importante esto de las comunicaciones interpersonales, ya sea en el ámbito de las relaciones personales como laborales. Pero nada de esto debió aprender nuestro artista para lograrlo, pues esta virtud habita en su ADN cual legado divino.

Es de público conocimiento que a Luis Miguel le ha tocado vivir momentos muy difíciles en su vida, de mucho dolor, pero decidió no encerrarse en sí mismo -como quizás mucho de nosotros lo hubiéramos hecho- y no sólo eso, además se ha preocupado por llevar un mensaje cargado de sentimiento y positivismo a su público, algo digno de destacar y valorar.

Más de una vez hemos constatado en este espacio que también es un gran sostén para muchos fans que atraviesan momentos en los que la pena los abruma. Jessica es una de esas personas a la que la vida ha puesto a prueba, y hoy está luchando contra una de las más graves enfermedades.

Al recibir su escrito me dio mucho gusto confirmar que pudo concretar su sueño, pero hoy me entristece saber que su salud  se ha desmejorado. Sé cuán importante es Luis Miguel para ella y sus sentimientos hacia él, como así también que su música es un pilar fundamental donde apoyarse en esta dura batalla que le toca librar. Desde aquí quiero enviarle todo mi cariño a esta admirable fan y decirle que mis oraciones están con ella; además quiero pedirle a cada uno de mis lectores que eleven una plegaria por su pronta mejoría.

Con su relato Jessica nos deja una gran enseñanza de vida, nos demuestra que, a pesar de estar atravesando una de las pruebas más difíciles, jamás perderá las esperanzas de cumplir sus sueños… porque a pesar de sufrir una grave afección se aferró a uno de ellos y logró concretarlo. Los invito a conocer a una fan con mucha garra para enfrentar la vida y su destino:

Me llamo Jessica González, soy chilena, y les confieso que nunca -con anterioridad al hecho que voy a narrarles- había estado en un concierto de Luis Miguel.

Desde siempre mi único sueño era verlo, aunque fuese una vez en mi vida. Esa oportunidad de concretar mi anhelo llegó con el Festival de Viña del Mar, sin embargo, mi hermano no lo vio adecuado debido a mi enfermedad y, en tal caso, quería que fuese acompañada con alguien de nuestro entorno. Días después unos amigos le prometieron que asistirían al show y que podría ir con ellos, pero en el último momento no sucedió y me quedé una vez más con las inmensas ganas de verlo.

Sola y en mis condiciones, asistir a un concierto no es algo tan simple porque, además de vivir lejos, mis dolores son cada vez más fuertes y esto me ha impedido trabajar para obtener el efectivo para los shows de Luis Miguel. Resido en la VI Región, en la provincia de Colchagua, y acá sólo se trabaja en el campo -lo que a mí me resulta imposible debido a mis problemas de salud.    El año pasado supe que Micky estaría de gira por mi país y entonces tuve sentimientos encontrados. Por un lado estaba radiante de felicidad por saber que volvía a tierras chilenas y por otro lado, me sentía sin esperanzas al pensar que no estaría allá.

Una de mis queridas amigas me aconsejó que me pusiera en contacto con un club de fans de Chile y eso hice, me puse manos a la obra con toda la ilusión del mundo. Intenté hablar con sus integrantes, narrarles mi situación personal, mis impedimentos y mi enfermedad, ellas eran mi última oportunidad de ver a Luis Miguel en vivo y temía no conseguirlo. Lamentablemente este club de fans no pudo hacer nada por mí y desconozco la razón, pero comprendo que no fue fácil la situación y mi admiración siempre será para ellas.

Aun así no me rendí y seguí en la búsqueda de esa persona que se cruzara en mi camino y me ayudara a cumplir mi sueño. Había una luz que me decía “Vas a ver a Luis Miguel, tu ídolo de años”

Gracias a unas buenas amigas -a las cuáles nunca tendré el suficiente tiempo para agradecerles-, y a su iniciativa, me pudieron conseguir una entrada valiéndose de una genial idea.  Pero una vez más me encontré con la oposición de mi hermano debido al tumor que desde hace tiempo hace mella en mí, pues su miedo era que me hicieran daño los asistentes al concierto -sin intenciones-, justo en el lado de mi cuerpo dónde se encuentra. Para dejar tranquilo a mi hermano consulté con mi médico, y créanme que sus palabras me llenaron el corazón de esperanza porque me dijo que no había ningún problema.

Al llegar el gran momento me encontraba en Santiago de Chile, y una llamada de mis ángeles fue suficiente para cumplir mi sueño.

Cuando por fin se acercaba la hora del concierto mis nervios intentaron traicionarme y no era para menos. Uno de mis acompañantes -un buen amigo que es muy especial para mí y me lo demostró con creces- me decía que gritase y que hiciera lo que sintiera en cada minuto del show -a él le gusta ver a las personas felices como yo lo estaba. Me llevó como una princesa en su auto -al menos así me sentí, les juro que flotaba-, me acompañó hasta la entrada, me deseó la mayor de  las suertes y que me divirtiera mucho. Como buena niña le hice caso y me divertí de lo lindo.

El show se demoró unos 30 minutos -confieso que desbordaba de emoción- y cuando Micky salió a escena sentí que todo había valido la pena, estaba tan feliz que apenas podía creerlo. Les cuento que eso no fue todo, ¡Tuve el privilegio de ir a dos de sus conciertos!

En mi retina retengo aquel instante del primer show en que Luis Miguel me miró fijamente y le correspondí con la mayor de mis sonrisas. Fue mágico e inexplicable, hay que estar ahí para sentirlo. Nunca olvidaré sus hermosos ojos verdes, como así tampoco que me sentí especial esa noche pero, como en todo cuento, tuvo su final y todo pasó tan rápido que sólo quería verlo de nuevo.

Allá me encontré con lindas amigas del club de fans “Luismilocas”, quienes son unas chicas maravillosas y, aunque lamentablemente no hay recuerdos fotográficos del momento, las llevo en mi corazón.

También Argentina estuvo presente con mi amiga Maritza León y las demás fans… a todas quiero enviarles besos y agradecerles.

Mi segunda noche fue algo más ajetreada porque todas saltaban, lo que ocasionó que me movieran de un lado para otro para cuidarme de golpes infortunios. Lo bueno de este concierto, además de Micky, fue una hermosa rosa roja que le lanzaron al escenario junto a un corazón y él reparó sus ojos en tales gestos amorosos. Esta noche también fue maravillosa e inolvidable.

Finalizo mi historia agradeciendo a los ángeles que me ayudaron -no sé nada respecto a los detalles de cómo lo hicieron- a cumplir mi “Mickysueño”.

Deseo desde lo más profundo de mi alma que también se les cumplan sus sueños como a mí. Quiero que sepan que jamás perdí la esperanza ni dejé de luchar porque Luis Miguel se merece eso y mucho más. ¡Lo admiro mucho!

¡Hasta siempre!

Jessy

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