Luis Miguel, eres mi momento único (Parte III)

Euge Cabral
Sigueme

Hola queridos lectores, una vez más me encuentro con ustedes para relatarles mis vivencias durante la visita de Luis Miguel por Argentina.

El jueves 7 de marzo era un día destinado para el merecido descanso de ‘El Rey’, razón por la cual teníamos la jornada libre para hacer algo diferente. Así que por la tarde aprovechamos para reunirnos con un grupo de fans, conocidas y algunas por conocer, con quien pasé una tarde maravillosa. Es increíble como vibramos en la misma sintonía, y hasta parece que con quien una conversa prácticamente por primera vez, la conociese de toda la vida. Compartimos muchas anécdotas, carcajadas de las ocurrencias que surgían en la charla, y nos emocionamos con algunas historias como la de Laura, alguien muy especial porque emana amor puro y la inocencia de quien no conoce la maldad. Esta fan correntina nos contó que no sabe cómo llegó a la reunión, puesto que no tiene redes sociales, y hasta hoy es un misterio cómo hizo para contactarme por mail para decirme que asistiría a este hermoso encuentro. De ella aprendí mucho, ya que viajó para realizarse estudios específicos en uno de sus ojos, y aunque le dijeron que el daño que tiene en la retina es irreversible, su actitud ante la vida es de admirar e imitar. Laura irradia una luz especial, capaz de contagiar su optimismo, amor por la vida, por lo que le apasiona, dueña de un enorme y noble corazón que solo es capaz de brindar sentimientos genuinos. Ella no es hábil con la tecnología, incluso se le dificulta moverse en la gran ciudad, pero tiene personitas que la cuidan como una hermana mayor, que hasta pueden hacer 5 horas de fila virtual para comprarle una entrada, con tal de que pueda ver a su amado Luis Miguel.

Con Laura

En este encuentro también pude conocer personalmente a Gaby, a su mamá, a María Augusta y a su hija, del club de fans “Luis Miguel Ecuador”, quienes viajaron para asistir a los conciertos. Fue un momento muy emocionante para mí poder abrazarlas, después de estar en contacto en forma virtual durante algunos años. Me sentí muy honrada al recibir de regalo la campera (chamarra) del club, más otros obsequios tradicionales de Ecuador. Durante aquella interesante y divertida plática hicimos una pausa para iniciar un video en vivo de Instagram, para sumar y compartir con la audiencia un poquito de lo que estábamos viviendo.

Aquí les dejo el video y fotos de una tarde inolvidable:

De izq a derecha: Gaby y María Augusta (madre e hija), Euge, Gaby y su mamá Jeny.

Terminamos la noche cenando con la directora del documental, que nos puso al día sobre el proceso de postproducción, el que conlleva muchas etapas de trabajo a cargo de diferentes equipos de personas, por ende, mucho tiempo y dedicación. Así que nos invitó a manejar un poquito la ansiedad que sentimos, de querer verlo terminado cuanto antes. Tiempo al tiempo, diría un conocido refrán.

El viernes teníamos nuestro segundo concierto en el Campo de Polo, jornada que amaneció soleada, pero que fue apagándose con el correr de las horas. Mientras nos preparábamos para nuestra cita el sol se escondió, para dar paso a ciertas nubes que, a juzgar por el color, iban a tratar de aguarnos la fiesta. Pero de momento no me preocupó, mientras se mantuviesen estas condiciones meteorológicas aceptables, el concierto no iba a suspenderse. Cabe destacar que muchas veces nos tocó vivenciar algunos bajo la lluvia, inclemencia a la que estamos expuestos cuando se trata de estadios abiertos, así que siempre hay que estar preparados para el chaparrón. Sobre la hora de salida, el cielo se oscureció aún más para propiciar una suave llovizna, pero aún guardaba la esperanza de que sería algo pasajero. De camino al recinto la llovizna persistía en forma constante, aunque por momentos se volvía más copiosa, y para amenizar un poco el viaje aproveché a realizar otro vivo para Instagram por la cantidad de mensajes cargados de miedo y preocupación ante una posible cancelación del concierto. Conversé un rato con mis espectadores, e insistí en que no había motivo de intranquilidad, puesto que jamás se había cancelado un concierto por lluvia, salvo que la tormenta atentara contra el bienestar de los asistentes. Les conté que en el año 2012 asistimos a toda la serie de conciertos bajo la lluvia, y que incluso el último transcurrió mientras se desataba un diluvio universal. Pero los tiempos cambiaron, gracias a Dios, y estaba equivocándome en mis aseveraciones, más adelante les cuento el porqué.

Llegamos con bastante antelación a las inmediaciones del recinto, puesto que nos gusta ser precavidas y contar con tiempo extra por si surge algún contratiempo de último momento. Luego de estacionar, nos cruzamos a un bar muy lindo a merendar como Dios manda y, de paso, nos servía de punto de encuentro con Maitê, fan que había viajado desde Brasil para el concierto. Estábamos muy ilusionadas porque había parado de llover, así que la noche nos estaba dando la oportunidad de no salir empapadas y con cara de mapache, ya que no teníamos maquillaje a prueba de agua. Luego de saciar el estómago y de encontrarnos con Maitê, salimos todas juntas para el Campo de Polo, y aprovechamos para retratar este momento.

Vivi, Ana, Maitê. Euge y Carolina.

Cuando iniciamos la caminata de repente comenzó un espectáculo de luces en el cielo, acompañado por fuertes estruendos que vaticinaban un posible desenlace no deseado. Al llegar nos situamos al final de la extensa cola para avanzar hacia el interior, comenzamos a pasar los controles pertinentes, hasta que literalmente nos inhabilitaron el paso en la mismísima puerta del sector donde nos tocaba verlo aquella noche. Allí nos encontramos con gente agolpada, y con los rumores de una posible suspensión del concierto. ¡Wow! Vaya sorpresa, y yo diciendo tan segura de mí misma que salvo amenaza de tornado no se iba a posponer. Resultó que ahí me enteré algo que no sabía, puesto que desde no hace mucho tiempo existe una ordenanza que prohíbe los espectáculos al aire libre cuando hay tormenta eléctrica. Medida más que razonable cuando se debe priorizar el bienestar de todos, y esa noche la carga eléctrica en el ambiente era demasiada.

Como todos saben, el concierto se terminó suspendiendo y trasladando al domingo por la noche, puesto que al otro día no estaba libre el recinto. Hubo gente que se angustió, ya que muchos habían viajado desde el interior, e incluso desde otro país, y no podían quedarse por compromisos laborales que debían afrontar el lunes a primera hora. Pero aquí no se podía culpar a nadie, contra la naturaleza no había nada por hacer, y solo quedaba aceptar esta mala jugada del destino, añorando poder concretar ese sueño más adelante.

Les cuento que esa noche iba a celebrar mi concierto número 70, gran regalo para conmemorar el Día de la Mujer, pero terminé festejando este gran logro recién al otro día. Apenas compré los tickets, les juro que jamás pensé que el concierto del 9 de marzo iba a ser el gran elegido para conformar mi serie de 70.

Costó mucho salir de las inmediaciones del Campo de Polo por la intensa lluvia que desató y el alto tránsito vehicular, pero igual nos hicimos un tiempito de pasar por el hotel donde se hospedaba Luis Miguel, antes de continuar camino hacia nuestra morada. Siempre es emocionante ver el séquito de guardias en la puerta, y estar atentas ante algún movimiento que pueda revelar alguna salida de improviso, para renovar la esperanza de poder saludarlo mientras se retira.

Finalizamos la noche con una rica cena, repasando momentos vividos que llevaremos por siempre atesorados en el corazón.

Continuará…

2 comentarios

  1. Fueron unos dias maravillosos en Argentina. Cumpliendo un sueño que era verlo nuevamente a nuestro Sol Luis Miguel 🤩 gracias Euge por brindarnos tu amistad, por este amor compartido que une a miles de Fans por todo el mundo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Botón volver arriba