Luis Miguel… parte de mi alma

Euge Cabral
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La semana pasada Luis Miguel tuvo que suspender sus conciertos en el Auditorio Nacional por fuerza mayor, ya que se vio afectado con una rinofaringitis aguda que le impidió cumplir con sus compromisos en dicho recinto. Fue en vano todo el esfuerzo realizado por no faltar a la cita con sus fans, ya que esta enfermedad perjudicó severamente su voz, no permitiéndole continuar con su concierto como estaba previsto. Todo aquel que conoce a Luis Miguel sabe del compromiso y la profesionalidad con la que ha afrontado su carrera desde sus inicios, cualidades que lo obligan continuamente a exigirse al máximo para asumir sus responsabilidades. Conociéndolo, imagino cuan angustiante habrá sido tomar la decisión de reprogramar los conciertos, más aun sabiendo que había fans de todas partes del mundo esperando disfrutar de su voz y de su entrega. Pero cuando el cuerpo dice no, no queda otra alternativa que escucharlo porque la salud está ante todo. Y eso lo supieron comprender perfectamente los fans que viajaron desde diferentes sitios del mundo, pues Luis Miguel también se enferma como cualquier mortal en esta tierra, aunque creamos que es un ser de otro planeta.

Pensando en que estaría decaído por esta situación, es que sus fans nos convocamos en la red social Twitter, una vez más, para demostrarle nuestro amor y apoyo con el Hashtag #LuisMiguelApoyoIncondicional. Fue emocionante ver la cantidad de tweets que se escribieron usando este HT, lo que posibilitó situarlo entre lo más hablando en diferentes países. Me sensibiliza la unión que existe entre los fans cada vez que surge un acontecimiento importante, y la rápida respuesta ante las iniciativas que contemplan una clara demostración de nuestros sentimientos hacia ‘El Rey’. Así fue como en el lapso de un día nos organizamos para que me enviaran material para trabajar sobre un nuevo proyecto, con el que le expresaríamos nuestros deseos de pronta recuperación. Al cabo de 24 horas me puse manos a la obra, y de este trabajo nació el video que les comparto al pie del texto.

En otro orden de cosas deseo contarles que acabo de entrar a otra dimensión pero no teman, no me han crecido alas ni me he convertido en un ser celestial. Desde hace algunas horas estoy viviendo en el mundo paralelo del que tantas veces les platiqué, ese que se asemeja tanto al paraíso cuando te sientes caminar entre las nubes, cuando inspiras y expiras la felicidad que solo Luis Miguel te provoca, y los sueños cobran vida de su mano.

En esta especie de trance es difícil poder concentrarse en las tareas habituales que forman parte de la vida cotidiana, porque mi universo gira en torno a Luis Miguel… a su llegada, sus conciertos, a los encuentros con los fans, y a intentar predecir sus pasos, para soñar con la posibilidad de coincidir con él en algún sitio famoso de la gran ciudad, algo que siempre me mantiene ilusionada, por más que resulte prácticamente imposible concretarlo en la realidad. Hoy Luis Miguel ocupa todos mis pensamientos, y así como él decide entregarse por completo a sus fans en cada concierto, yo deseo retribuirle su gesto de amor dedicándole mi tiempo completo los próximos días.

Córdoba, la ciudad donde nací y resido, en vísperas a la llegada de Luis Miguel despertó al nuevo día con un brillo especial, dispuesta a dejarse hipnotizar por el artista que supo conquistarla desde la primera vez que la visitó, allá por el año 1983, y se prepara para consentirlo con una calurosa bienvenida y, por supuesto, cobijarlo en su seno durante su estadía.

El aire ya huele a Luis Miguel, y mi corazón se estremece y late con prisa porque mañana será el gran día de volver a vernos.

Como cada año mantengo la esperanza de poder entregarle a Miky una nueva edición de mi ‘Diario de una Fan’, la quinta para ser más precisa, el libro que reúne las más diversas historias de amor de los fans para con este ser único y especial. Dicen que cuando uno desea algo con todo el corazón el universo conspira para concedértelo… ¡Entonces que así sea!

Si hay alguien que sabe a ciencia cierta cómo me siento en estos momentos, porque ha tenido la dicha de tenerlo en su ciudad infinidad de veces, ese es mi amigo Kristian, un fan con mayúsculas porque vive esta pasión al máximo. Déjenme confesarles que a pesar de haber publicado a fans del sexo masculino en varias oportunidades, y dejar en claro que los admiro entrañablemente, esta vez Kristian superó todas mis expectativas por su peculiar manera de transitar esta admiración. Lo podrán comprobar por ustedes mismos, y estoy segura que coincidirán conmigo luego de leer el siguiente relato:

Me llamo Kristian, soy de México, y quiero compartirles mi historia de vida junto al artista más importante de todos los tiempos.

Aún recuerdo ese 20 de noviembre de 1991, como si hubiese sido ayer, cuando mi papá llegó de trabajar y lo primero que nos dijo fue “miren lo que compré”. Al mirar lo que traía entre sus manos me di cuenta que era el cassette de Luis Miguel, “Romance”, y sorprendido respondí: “Papá, ¿por qué lo compraste?”. Mi repuesta fue acorde a mi edad, pues tenía apenas 8 años y pensaba que no sería de mi agrado aquel estilo de música, sin darme cuenta que desde ese momento empezaría a escribir mi historia al lado del mejor cantante del mundo.

Lo que significa Luis Miguel para mí lo puedo resumir con solo dos palabras, “Mi vida”, porque desde el primer instante que lo escuché sentí una conexión inmediata.

Conforme fueron pasando los años creció mi admiración y cariño hacia él, hasta el grado de considerarlo como una de las tres personas más importantes en mi existir, porque me salvó de la misma muerte; sé que suena mal o raro pero así fue. Jamás olvidaré ese 1 de febrero de 2011 cuando fui internado de emergencia en un hospital psiquiátrico por una fuerte depresión, la cual me llevó a intentar quitarme la vida. Se siente horrible de tan solo mencionarlo pero es la verdad, la recuerdo como la semana más espantosa que he tenido en mi vida. En esos días no pensaba en nada, solamente quería estar solo y llorar mucho, hasta que comprendí que tenía valiosas razones para seguir viviendo, y esas eran mis hijos hermosos y mi Rey Luis Miguel. ¡Se estarán preguntando por qué Luis Miguel! porque bastó con recordar sus canciones y sus conciertos para que volviera a encontrarle sentido a la vida.

Lo primero que hice cuando llegué a casa, después de esos días de reclusión, fue besar a mis niños y ver uno de los tantos videos en concierto que tengo de ‘El Rey’, y solo así logré tranquilizarme por todo lo experimentado en esa semana de horror.

Un 24 de febrero del año 2000 lo vi por primera vez en el Auditorio Nacional -yo tenía solo 16 años-, en zona de lunetas, y me sentí súper asombrado, nervioso y emocionado por cumplir uno de mis sueños: ver a mi más grande ídolo. Desde ese entonces trato de asistir a dos conciertos de la gira, cada vez que se presenta en México.

Cuando supe que iba a tener a mi primer hijo no dudé ni un minuto al momento de elegir su nombre, Luis Miguel Nuñez es el nombre oficial de mi niño, y no se imaginan lo contento que está con esta decisión porque también admira a ‘El Sol de México’.

Me he preguntado muchas veces por qué quiero tanto a mi Rey y siempre me respondo lo mismo, simplemente porque gracias a él he salido adelante en todo, tanto en mi vida personal como en la profesional. Les cuento que tengo un ritual muy particular antes de hacer algo importante y nunca me falla, este consiste en darle un beso a su foto –la que siempre traigo conmigo- y solo eso basta para que todo fluya de maravillas.

Si quisiera contarles todas las anécdotas que tengo en relación a Luis Miguel, les aseguro que serían más de 10 páginas, por lo que me centraré en relatarles la más hermosa de todas. Todo sucedió el día 3 de marzo del año 2013, siendo las 8:30 de la mañana, cuando me dispuse a caminar por las calles de la ciudad de Tepic, en el estado de Nayarit, con el fin de encontrar la famosa Feria de Nayarit en la cual se presentaría Luis Miguel al día siguiente. Cuando por fin llegué me encontré con la sorpresa que había 2 personas esperando para el magnífico concierto, y la plática fue la mejor manera de sobrellevar aquella larga espera. Pasamos frío, calor, hambre, y todo lo que puedan imaginar porque fue una espera de más de 36 horas hasta que se apagaron las luces del escenario. De pronto salió mi Rey tan elegante como siempre, con una sonrisa de oreja a oreja, y ahí estaba yo, en primera fila súper nervioso, con el corazón latiendo a máxima velocidad porque al fin veía súper cerca a mi máximo ídolo. No me cansé de cantar, bailar, y gritarle que es el mejor.

Mientras cantaba “Oro de Ley” comenzó a caminar hacia donde yo estaba, y ahí fue el momento preciso en que me dio el honor, la dicha, y la bendición de saludarlo de mano (lo recuerdo y lloro de la emoción). Les juro que fueron los dos segundos más sublimes de mi vida, y que logré emocionar a la gente que estaba mi alrededor porque ellos sabían que había viajado más de 8 horas para llegar hasta ahí, sumado al gran esfuerzo realizado por estar en primera fila.

Aunque creí por un momento que había pasado toda la magia no fue así, porque cuando empezó a despedirse, mientras cantaba “Labios de miel”, lo hizo de nuevo… sí, volvió para estrecharme su mano y en ese instante me dijo “gracias por venir”, a lo que respondí “gracias a ti por hacerme tan feliz”.

Esa estupenda noche la cerré con broche de oro porque tuve el privilegio que Alejandro Basteri, una persona caballerosa si las hay, se tomara unos segundos para regalarme una foto. Así fue como se cumplió uno de mis más anhelados sueños, y le doy gracias a Dios por darme la oportunidad de lograrlo.

Mi Rey adorado, si algún día llegas a leer estas palabras, quiero darte las gracias por existir y por regalarnos tu talento. Le pido a Dios que te cuide y te bendiga, hoy y siempre.

Desde México, junto a mis hijos, queremos profesarte todo nuestro cariño.

Kristian Núñez

Luis Miguel Núñez   

Oved Natanel Núñez

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