Una pasión que trasciende fronteras

Euge Cabral
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Enero es muy especial para Luis Miguel y sus fans, ya que es un mes en el que se conmemora un aniversario más de su imponente carrera, motivo que nos lleva a organizarnos previamente y con mucho entusiasmo. Cada año realizamos la celebración de este acontecimiento como el Rey se lo merece: a lo grande y anunciándolo con bombos y platillos. Por ello es que actualmente nos encontramos avocados a preparar esta fiesta que tiene impacto a nivel mundial… sí, así como lo leen, porque El Sol cuenta con fans alrededor del planeta y nosotros somos los responsables de hacerle llegar esta noticia a la prensa y a la gente en general, quienes se hacen eco de la buena nueva y se unen a los festejos. Desde ya deseo invitarlos a sumarse a esta reunión multitudinaria el próximo 21 de enero, para compartir la emoción y el orgullo que nos provoca ser fans de Luis Miguel por el lapso de 32 incomparables años.

No todos hemos tenido la dicha de ser sus fans desde sus comienzos, esto se debe pura y exclusivamente a que no lo hemos descubierto al mismo tiempo y las causas son bien diferentes. Algunos no pudieron ser del todo contemporáneos a Luis Miguel, pues cuando todo comenzó ellos no habían nacido o ni siquiera estaban en los planes de sus padres, y a otros les jugó una mala pasada la tierra de sus raíces, pues son países en los que la música latina no tiene mucha cabida, e incluso muchas veces la posibilidad de difusión de este género es totalmente nula. De todas maneras es digno de destacar que hayan superado todas esos obstáculos y que hoy estén celebrando no sólo ser fans de un artista que marcó un antes y un después en la historia de la música, sino un año más a su lado disfrutando de todo su arte.

Si hay alguien que sí tuvo el privilegio de verlo nacer como artista y acompañarlo todos estos años esa es Andrea, una fan muy especial que quiero presentarles hoy. Los dejo en gratísima compañía:

Mi nombre es Andrea -Andy para los amigos-, argentina de nacimiento y española por adopción. Crecí escuchando la música de Luis Miguel, esperando que llegara a mi país para poder verle, que lanzara un nuevo disco, que saliera en las revistas para llamar a mi abuela para que me las comprara y así pasarme el fin de semana recortando cosas para mis álbumes, los que tengo guardados como oro en paño aunque están ya muy viejitos.        

Estando en la escuela primaria en Argentina, hace 31 años, un buen día escuché por la radio a un niño cantar la canción “1+1=2 enamorados” y me dije: “¡Qué buen tema!”. Inmediatamente al finalizar la canción comentaron: “Este es el nuevo ídolo de masas, Luis Miguel, un artista mexicano de 12 años que promete”, a partir de ahí empezó mi locura por conocerle y me puse en campaña. Desde entonces y hasta hoy, a mis 43 años, no he parado de seguirle ni de apoyarle.

Son muchas las historias para contarles a lo largo de estos años, una de las primeras fue cuando por primera vez le vi en el hotel Sheraton de Buenos Aires a unos escasos 4 metros; él salía a jugar al tenis con su pantalón corto y su  camiseta haciendo juego, y ahí estaba yo junto a otras fans, trepada a una reja que nos separaba de una loneta verde para gritarle que nos saludara. Iba todos los miércoles a recoger entradas para un programa de TV que emitían los sábados con el sólo objeto de hacerme asidua a él, y así conseguir estar dentro de las primeras cuando Miky nos visitara. No había ni siquiera un sábado que faltara ni a ése ni al programa que se grababa para los lunes, a pesar de que con 13 años teníamos menos suerte que ahora, ya que nuestros padres nos controlaban bastante más que hoy en día y encima no nos acompañaban casi nunca.

Se presentó en los estadios Luna Park y Obras Sanitarias donde me lo pasé maravillosamente, como anécdota puedo contarles que en éste último recinto perdí mi Documento Nacional de Identidad al salir corriendo, pero luego tuve suerte porque a los pocos días me lo llevaron a casa.

Mis aventuras en Argentina acaban en 1991 cuando me vengo a vivir a España, donde comienzo una nueva etapa.

En 1993 conocí a Rosa -RosaLMfans- por temas de trabajo y nos descubrimos fans incondicionales de Luis Miguel, algo que me costó creerlo dado que hasta ese entonces aquí no le había oído. Fue ella quien me puso al corriente de todo lo referido al Rey, hasta de que había estado en la EXPO de Sevilla en 1992 y yo ni enterada. A raíz de ello nos fuimos conociendo unas cuantas más, y actualmente gran parte de nosotras seguimos siendo grandes amigas, pues no sólo nos une Luis Miguel sino una verdadera amistad que va más allá. 

Con los años llegó Internet a nuestras vidas, así que durante las mañanas estaba en mi oficina y por las noches en la casa de Rosa, donde nos conectábamos para chatear en el IRC -en aquel tiempo. A raíz de ello conocimos a muchas amigas fans con los que hasta hoy -algunos con más y otros con menos frecuencia- nos vemos y nos mantenemos al día de todo. Llevamos reuniones desde entonces, después de hacer filas, cenas y miles de locuras como buenas fans.

Mi primer concierto con las chicas de Logroño, España, fue en 1998… aquel día fue algo realmente mágico al lado de Rosa, Eva, Mariví y Luisa.

Ese mismo año conozco a Juani -quiero aclarar que Rosa fue la primera que la conoció por el chat-, la que llevaba poco tiempo en este mundo Luismiguelero, y es ahí cuando comienza otra nueva etapa en mi vida. Compartimos giras y conciertos todas juntas, y también conocí gente nueva como a las chicas del Fanclub de Italia y muchísimos más.

En 1999 Luis Miguel llega con “Amarte es un placer”, gira que comienza en España, por lo que nos fuimos a Pamplona a verle con una pancarta que decía “Miky saluda a tu gente del IRC”. La teníamos levantada en alto cuando de repente se escuchó de su voz “Saludos” y yo que ni me enteré. Al salir mis amigas me dijeron… “¿Le has oído?, dijo Saludos!” y yo que me lo había perdido por la emoción de tenerle ahí tan cerquita.

En 2003 viajé a Buenos Aires a verle nuevamente en mi tierra, fue algo mágico aunque esa vez no pude estar en primera fila, pero me dio lo mismo porque estaba en mi tierra muchos años después.

Estar en las primeras filas en sus conciertos, a su lado, que me vea y me extienda su mano para tomar la camiseta que le llevaba en la gira de 2004, aquí en Zaragoza, fue una sensación única. Luego me agradeció con un fuerte apretón de manos, mirándome a los ojos, dejándome su perfume impregnado, la que todas querían oler y no les dejé. Aquel año apareció en el escenario junto a Juan Carlos Calderón y nos quedamos todas como locas ¡Qué emocionante momento!

En el 2005 Juani me dio la oportunidad, junto a ella y otras chicas más, de crear “Por la Magia de Luis Miguel Fanclub” y no hemos desaprovechado la ocasión ni un momento, porque la gente de Luis Miguel confió en nosotras y creo no los hemos defraudado como tampoco a Miky. El club me trajo muy buenos amigos y grandes momentos, como tener el placer y el orgullo de conocer al gran compositor Juan Carlos Calderón, quien era una persona maravillosa con la que compartí días, cenas y momentos increíbles e indescriptibles que en mi corazón quedan.

La gira como Fanclub en el año 2007 fue fantástica y mágica, siempre estuvimos en primera fila en

todos los conciertos. Un momento especial que quiero recordar es aquel cuando se sentó a cantar y comenzó a tocar las manos de todas las fans que estábamos ahí; al estirarme para acariciarlo entrecruzó su mano con la mía, y aunque fueron unos segundos os aseguro que no tengo palabras para describirlo. Luego nos saludó a todos mientras cantaba diciendo “Gracias a ustedes” en respuesta a unos cartelitos que le llevamos en el último concierto en Madrid, en aquel año, los que decían “Gracias por Venir”.

En 2008 nos invitan de Warner Music España a oír el single del nuevo disco “Cómplices“, momento muy bonito para nosotros, y luego nos invitaron a la Rueda de Prensa donde pudimos intercambiar unas palabras. También ese año pude volver a verle en Buenos Aires, lugar en el que por fin le pude poner cara a mucha gente que llevaba años deseando conocer y en el que viví unos días magníficos.

Por supuesto que esta última gira con el club, por España en 2012, ha sido estupenda y le he podido entregar en mano a Luis Miguel un ramos de 24 rosas azules, además de tener la fortuna de poder mirarlo a la cara y que tome mi mano con fuerza.

Se preguntaran el porqué de todo esto y puedo explicárselo… es por amor, por cariño a una gran persona y a un gran artista como se puede decir de pocos. Doy gracias a Dios por compartir esta pasión junto a tantos incondicionales, por seguir apoyando, queriendo, estimando y respetando -por sobre todo los valores comunes- a Luis Miguel, que desde niño se sabía que iba a ser el más grande de México y así lo es, lleva a “México en la piel”.

Andy

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